sábado, 22 de septiembre de 2012

Entre karmas y bofetones… la teoría de la aceituna.



Hacía tiempo que creía que el Universo le devolvería de golpe cada  una de sus pataletas.

Siempre confió en la palabra de Barney Stinson y le dio la razón en aquello de “No cabrees al Universo, o el Universo te dará una bofetada”.

A veces pensaba que sólo estaba en el mundo para cumplir una misión, la de “asesinar” a cada Cupido que no había sabido querer.
Pero, ¿y ella? ¿Era su vida una simple noria que daba vueltas sin parar? Habría bastado con bajarse tras el primer viaje, pero siempre fue incapaz de hacerlo.
Sabía que no podía seguir así, que tenía que salir de aquella espiral que dibujaban las líneas de su mano y dejar de girar sobre sí misma una, y otra, y otra vez… pero no podía, no sabía, nunca encontraba el modo de hacerlo.

Existiría el karma de las relaciones?
Tendría su karma nombre y apellidos y vendría disfrazado de aceituna a devolverle todo cuanto ella a otros hirió, y a hacerle sufrir por cada cosa que había hecho mal?
  
Si le había quedado alguna secuela de todo aquello era la de ser incapaz de confiar en nadie (incluída en sí misma)… Y es que hoy por hoy la confianza, junto con los paraguas, es de las cosas que más rápido se pierde.

Pensó que su castigo era no conformarse con nada, tener siempre la necesidad de “seguir buscando” aunque después de rascar la pegatina le hubiese salido premio.

No lo sabía. No estaba segura. Así que decidió parar las máquinas, la de la cabeza y la del pecho a la vez… y no pensar.

Tal vez el bofetón del Universo tenía nombre y apellidos y venía disfrazado de aceituna, pero ella ya había tomado una decisión: había decidido mordisquear hasta encontrarse con el hueso; ese hueso que la haría escupir o la mataría ahogada después de atragantarse con él.

Fuera lo que fuese, el bofetón del Universo también traía en sus ojos verdes un mensaje para ella:

“Enhorabuena. Ya no eres fría, no eres inerte, sientes, padeces, y ya no tienes la necesidad de mirar a nadie más.
Te sacarán los ojos o te los llenarán del brillo que irradias ahora en tus miradas, pero cualquiera de las dos opciones será buena para ti, porque cualquiera de las dos te estará tendiendo una cuerda para salir del pozo oscuro de tu espiral. 
Cógela. Estira. Trepa. Disfruta de la luz… que hay aceitunas con hueso, sí, pero también las hay rellenas de anchoas…”

Y aquél fue el más valioso consejo que le dio, aquel que venía de la mano más dolorosa que pudo tenderle… aunque eso estaba aún por descubrir.

Vive. Ama. Disfruta. Come aceitunas… que el caleidoscopio está girando, baby.

martes, 4 de septiembre de 2012

¿Qué? Café!!

Hoy te regalo aquéllo que escribí algún día apenas recuerdo cuándo.. Para que lo exprimas, para que lo desgranes, para que lo saborees, para que reacciones... para que veas que estas cosas, tan amargas como el café y a la vez tan adictivas, nos han pasado a todos.
Hoy es para ti, que tanto me enseñas cuando aprendes de mi.


"Cuando el día empieza rompiendo  tu taza de desayuno preferida, ya sólo puede ir a mejor.


Quebró el cristal, derramó el café, y con él, todos y cada uno de los recuerdos que me anclaban a tu historia.

Limpié hasta que no quedó ni la gota más pequeña, ni el trocito de vidrio más invisible en el suelo de la cocina.

Ahora ya puedo andar descalza y sé que no me cortaré. Y eso era justo lo que estaba esperando con tantas ganas durante tanto tiempo.

Y si me corto de nuevo… puedes estar tranquilo... porque sé, que no serás tú quien me haga sangrar nunca más."

domingo, 19 de agosto de 2012

La chica del hielo...y del chichón.


Hay momentos en la vida, en que el Universo intenta decirte algo.
Le pasó a Audrey Hepburn, le pasó a Ted Mosby, y le pasa al protagonista de toda comedia romántica que se precie.

Mi vida, de comedia tenía un buen trozo, pero eso sí, de romántica lo que se dice romántica...

Puede que mi faceta de Asesina de Cupidos esté empezando a molestar al Señor Universo... o al Señor Cupido, que también sería muy justificable...

Parece ser que ambos intentan decirme algo desde hace unos días, pero yo es que debo vivir muy en mi mundo y no me entero de nada... Quizás las Universidades deberían plantearse impartir un Máster del Universo con la especialidad Traducción e Interpretación: Universo-Español, Español-Universo.
Señores de Google, si quieren dominar el mundo junto con Mercadona, incluyan esta opción en su traductor, es un consejo, ahí queda...

No estaría mal.. yo meto lo que me sucede, y Google, que es lo más parecido a Dios en este cybermundo, me explica lo que significa... Si si, yo lo veo, y vosotros?

Así quizás nos ahorraríamos un montón de problemas de malinterpretar y sobrevalorar cosas.

Ayer abrí algo más los ojos. Resulta que existe gente que cree en el amor loca, irracional y empedernidamente.
Existe gente que no lo hace.
Existe gente que no lo hace pero quiere hacerlo, así que se autoconvence a sí misma.
Existe gente que lo hace y no quiere hacerlo, así que también se autoconvence a sí misma.

Yo, por mi parte, no sabrás a qué grupo pertenezco hasta que no retire mi careta... Esa que te hace pensar que soy estúpida a veces, engreída otras muchas, y graciosa las suficientes para que no te importen las otras dos.

De momento y por ahora, el Universo me lanzó una señal en forma de hielo, y hoy tengo un chichón en la cabeza, en forma de corazón.
Quizás lo lanzó el Señor Cupido, que estaba hasta los mismísimos de mis intentos de asesinato fallidos.

No sé qué quería decirme, no sé qué significaba. Quizás simplemente intentaba demostrar que soy la chica deL hielo (que no la chica de hielo).. Quizás no pretendía nada más, nada en absoluto.
Sea lo que fuere, yo no lo descubriré hoy, porque si algo hay de cierto en este mundo de locos, es que sólo vemos lo que queremos ver, cuando estamos preparados para verlo... Aunque te caigan mil hielos del cielo mientras maldices al amor.


jueves, 9 de agosto de 2012

Jugar a perderse para encontrarse

A veces la gente se pierde. Yo, encima, me oriento fatal. 
Sí, el día que repartieron el sentido de la orientación debí de quedarme durmiendo, porque a día de hoy todavía no he averiguado en qué parte del cerebro la tengo...


Es cierto que hay que perderse para encontrarse pero... ¿cuánto tiempo tenemos que estar perdidos?

Y, ¿cómo define cada uno el "perderse"? 
¿Es no saber llegar a un sitio? 
¿Es no saber dónde estamos? 
¿Es dar vueltas y vueltas sobre uno mismo sin ser capaz de avanzar? 
¿Es olvidarse de quiénes somos? 
¿Es no encontrar el camino de vuelta? ¿Es equivocarse de camino?



Supongo que cada uno se pierde de una manera. Hay quien pierde el norte y hay quien nunca lo tuvo, como yo, que nací en el sur y me quedé sin muelas del juicio.

Hay quien se bloquea, se queda parado mientras el mundo gira a su alrededor a velocidades vertiginosas, mientras todo se ve borroso, mientras se marea hasta caer al suelo... Quizás esa sea una buena forma de encontrarse... Te mareas, caes, y del susto y el daño del porrazo espabilas de golpe... No lo sé.


Hay quien cuando se pierde camina muy atento, con los ojos muy abiertos, absorbiendo como una esponja cada cosa que encuentra durante su recorrido. Sí, yo creo que esa también es una buena forma de encontrarse, y, si no de encontrarse, de redescubrirse, redefinirse... de resetearse.



Hay quien anda cabizbajo, mirando al suelo, siendo incapaz de ver lo que hay delante... ¿Será también esa una buena forma de volver? Quizás, si fuiste dejando miguitas de pan por el sendero, lo sea...



A veces la gente se pierde y no se da cuenta de que está perdida ni hasta qué punto lo está.



A veces perdernos hace que nos bloqueemos.



Una vez leí algo así como "Before the beginning of great brilliance, there must be chaos. Before a brilliant person begins something great, they must look foolish in the crowd". Creo que proviene de la filosofía del I Ching, un libro oracular chino que se considera adivinatorio y también moral... O no sé, porque no lo he leído, pero recuerdo que me marcó porque pensé: "Pues quizás no sea tan malo que mi vida sea un caos! Quizás lo mejor está por llegar!" 

Y sí, lo está... sólo necesitamos estar preparados para reconocerlo.


En cualquier caso, nunca me importó demasiado ser tan caótica, y hasta me vino bien para no calentarme mucho la cabeza a la hora de buscar nombres de mascotas...

Pero cuando llega el momento, cuando llega ese momento en que el mundo borroso que giraba a velocidades vertiginosas a tu alrededor se para en seco, cuando te das cuenta de la espiral en la que giras sobre tí mismo, cuando aparece alguien que te dice que aflojes... parece que tu caos, hacia un lado u otro, positiva o negativamente, está a punto de terminar y desaparecer por fin.



Yo me pierdo de muchas maneras. Encontrarme... me encuentro de pocas. 


Esta vez me dio por andar cabizbaja mirando al suelo, y os sorprenderíais al saber que no es malo, porque a veces, mirando al suelo, te encuentras por sorpresa algún billete que te llena los bolsillos que dejaste tan vacíos...


Perderse no es malo. Lo terrible es no volver.



viernes, 13 de julio de 2012

No calles para mañana lo que puedas decir hoy



Yo, como soy muy impulsiva, quizás no sé hacer las cosas de otra forma.

Ahora que por fin puedo cerrar la boca va y resulta que no sé cómo se hace…

Hablo sin pensar, cruzo sin mirar, escribo sin leer y sueño sin dormir.

En este mundo las cosas están sobrevaloradas. Todo está sobrevalorado.
Las relaciones, también.

Quizás tanta porquería rosa de la que hace vomitar arcoirirs es la que tiene la culpa de que los mortales que no vivimos en castillos ni luchamos contra dragones, sobrevaloremos las historias.
Nadie nunca nos enseñó a contar con los sapos que se iban a aparecer en nuestro camino tuviésemos o no ganado al príncipe.

Hace poco recuperé una historia de alguien a quien tenía cerca pero lejos a la vez. No, a él tampoco le enseñaron a contar con las ranas, y ahora se sentía mal porque a días no corría a los brazos de su princesa y prefería chapotear en un charco, pero sin botas de agua.
La culpa es de la sociedad, que nos educa en base a unos cánones que no todo el mundo es capaz de cumplir.

Yo, con mi “veletismo” y mi Yo cambiante pienso a días que no existe “El mundo ideal” de las relaciones, y otros creo que todo es rosa. Aaarrrggghhh!!!
Y cuando digo relaciones no hablo sólo de amor... O sea, sí, pero no de ese amor moñas, empalagoso y tan “puke rainbow”... Hablo de amor de pareja, de amor de amigos, de amor de padres, amor de hermanos y de amor de mascotas.
Yo creo que todo el mundo, para curtir sus sentimientos, debería tocar un instrumento musical, tener una mascota, y practicar un deporte de equipo. Y esto no sé por qué lo digo ahora. Ya lo explicaré otro día.

Hoy veía una película de no-amor en la que ella era fría y distante y él un moñas declarado. Chica fría rompe corazón a chico moñas. Chico moñas se enfada con el mundo. Chica fría deja de ser fría, encuentra a su amor verdadero, se casan, son felices y comen perdices. Chico moñas se convierte en no-moñas y vomita arco iris. Chica fría-yanofría desaparece. Chico moñas-yanomoñas encuentra a otra chica. Chico moñas-yanomoñas se vuelve a convertir en chico moñas. Conclusión? La peli no era de no-amor, sino que ha resultado ser un bodrio insufrible.

El caso es que a veces los impulsos salen mal. Otras, sin embargo, salen bien.

Que nadie marque lo que debe ser nuestra vida.
Será lo que tú quieras que sea. Podrás quedarte con la fea y ser el más feliz del mundo. Podrás quedarte con el guapo y ser la más feliz del mundo. Podrás odiar al guapo y querer al feo. Podrás engañar a la fea con la guapa, con otra fea, o con las dos. El guapo podrá ser tonto. El feo podrá ser tan divertido que acabe por parecerte guapo. La guapa podrá no tener dos dedos de frente... o sí. Podrás enamorarte del mismísimo diablo. Podrás no querer saber nada de ninguno de todos. Podrás ser feliz sólo con el que te haga reír… Y al final, lo que yo veo feo para ti será guapo, lo que yo creo divertido a ti te dará vergüenza, lo que tú crees la historia perfecta a mi me parecerá moñería pura... Y así, para gustos, los colores.

Por suerte, cada uno tenemos un criterio, unas necesidades y unas características que nos hacen más felices o más infelices. Imaginad el mundo si todos buscásemos lo mismo! Menudo desastre.

Llámame fría. Llámame asesina de cupidos. Llámame lo que quieras llamarme... me da exactamente igual. No es real, no lo ves? 


A veces apuestas todo al 21 rojo y, contra todo pronóstico, pierdes. A veces ganas sin apostar. A veces la apuesta no existe, y es simplemente la excusa barata que te inventas para saltar de cabeza a una piscina... aunque no estés acostumbrada a hacerlo.

Sí, “ella” a veces es impulsiva, y qué? Hay cosas para las que merece la pena serlo… 
Y "por mi que no haya sido". Te puede salir mal. Puede significar poner todas tus cartas sobre la mesa pero… Y si sale bien? Si sale bien será la hostia… Y siempre quedan ases en las mangas.

Y es que al final, lo que importa, lo que te llevas, es vivir tu vida, atreverse, saltar... mover ficha haciendo en cada momento lo que te apeteció hacer; diciendo exactamente lo que quisiste decir…

Soñando extrañamente lo que querías no soñar.

martes, 3 de julio de 2012

A ti, que cuidas de mis sueños...

¿Sabes? Desde que te mudaste han pasado muchas cosas por aquí.

Empecé con ese chico amigo tuyo con el que no te gustaba que tontease, dejé de teñirme de rubia y perdió sentido aquello de "burbujita", acabé la carrera que planeaba empezar cuando te conocí, cambié de coche (uno como el tuyo pero en versión actual), trabajé en varios sitios, seguí escuchando tus cds, terminé con aquél chico, seguí teniéndote presente cada vez que me decía que le gustaba mi voz, encontré otro trabajo, descubrí música que te habría encantado, fui a mil conciertos, cambié aquéllo que no me gustaba y que tú siempre decías que no era necesario, maduré, crecí, afronté nuevas situaciones, algunas, difíciles para mi... sufrí por muchas cosas y te eché de menos... también fui feliz por otras muchas y también te eché de menos.

Quise llamarte, pero nunca contestabas a mis mensajes.
Volví allí, pero no estabas...

A veces creo que eres un egoísta. Te necesité, te necesitaba, y hay días en que pienso que aún te necesito.

Eras mi amigo, eras un pilar en mi vida, sabías entenderme, aconsejarme y apoyarme, y, de la noche a la mañana... zas!! Decides que lo mejor es desaparecer.

Me recordaste que me querías. Me lo demostraste lo suficiente. Pero te fuiste, así, sin más, sin despedirte de mi, sin contarme a dónde ibas.
Creo que es lo único que no podré perdonarte nunca.

No te recordé que te quería. No te lo demostré lo suficiente.
Eso no podré perdonármelo nunca a mi...

Supongo que estamos en paz, o no, porque, una vez más, pierdo yo.

Sé que teniéndote a mi lado como el amigo que eras lo difícil sería más fácil.

¿Sabes qué es lo más bonito? Que no sólo te echo de menos cuando las cosas se ponen feas, sino que te echo de menos siempre, todos los días.

Quizás algún día volvamos a encontrarnos. Mientras tanto...
Sigue cuidando de mis sueños.





miércoles, 20 de junio de 2012

El caleidoscopio sigue girando, baby...

-¿A qué has venido? ¿Por qué vuelves? ¿Qué quieres?

Él se quedo en silencio un largo rato, y cuando por fin pudo articular palabra, sólo supo responder "No sé, no sé... no lo sé. Lo siento. No debí buscarte"

-No me digas "no sé". Quiero que te expreses.

-No me pidas que me exprese, porque no sabría hacerlo sin meter la pata.

-Bueno, no te preocupes, tranquilo...
¿Quieres un consejo? Sobrepónte al miedo, porque es sólo eso... miedo.
Da la oportunidad, y cuando tiembles, piensa que es sólo miedo lo que te hace mirar atrás y regresar aquí... Si fuera amor hubieses corrido a por ello cuando pudiste hacerlo.
Relájate, y, si no puedes, piensa que ella se va.
Recuerda que cuando estás con ella no quieres irte...
Y resiste, que el miedo se pasa... como el dolor de cabeza.


El caleidoscopio sigue girando, baby...


lunes, 4 de junio de 2012

De momentos... y una pizca de sal.


Hoy me acordé de destinos y casualidades. 
Esperad, disculpad, hablaré con propiedad: hoy se acordó de destinos y casualidades.

Alguien le dijo que las casualidades son las pistas que el destino nos va dejando, y se aferró a ello desde entonces.

Y yo me pregunto, ¿de qué está hecha la vida? ¿De qué pasta? ¿De destino? ¿De casualidad? ¿De todo y de nada?

Supongo que la vida está hecha, simplemente, de momentos. De momentos y una pizca de sal.

Si yo aparezco delante de ti en el momento en que tú necesitas lo que yo puedo ofrecerte (y viceversa)… entonces nuestro destino será, probablemente, juntos.

Yo siempre soy la misma persona. 
Tú también. 
Y tú. 
Y Tú. 
Y vosotros. 
Lo único que ocurre es que dependiendo del momento en que se encuentre nuestra vida, nos comportaremos de una manera u otra.

Una vez más… necesidades, contratos… relaciones.

Quizás no te trató bien no por ser cabrón, sino porque no era su momento.

Quizás no hay una persona perfecta para Ti, ni para Ti, ni para Mí ni tampoco para Él. Quizás hay sólo… un momento perfecto.

Creo que de esto ya he hablado alguna vez.

Creo que tengo que pintarme las uñas porque se me está estropeando el esmalte, y siempre me doy cuenta delante del teclado.

Creo que hay muchos Tú que podrían ser para mi; un Yo que podría ser para muchos Tús; un Él para muchas Ellas y un Ella para muchos Ellos…

Creo que me apetece cambiar de colonia. Y si me apetece es porque es mi momento de hacerlo… Y sólo yo entiendo lo que es para mí una colonia nueva.

Sólo tienes que cruzarte en mi camino cuando sea mi momento de reconocerte.
Sólo tengo que cruzarme en tu camino cuando sea tu momento de reconocerme.

Y es que a veces, sólo vemos lo que queremos ver, cuando estamos preparados para verlo…

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cuando crees que me ves...


Hace tiempo que me planteo publicar esta entrada, así que, ¿por qué dejarlo para mañana?

Constantemente hay gente que llega a tu vida sin ningún motivo, que no te conoce de nada, que entra en tu mundo y dibuja lo que eres en base a lo que ve.

Es normal… cuando conoces a una persona, inevitablemente te llevas ciertas impresiones, juzgas, te creas ideas que luego serán ciertas o no, haces conjeturas sobre lo que fue o será su vida… y, la mayor parte de las veces, te equivocas.

Por aquí pasan cientos de ojos a la semana, que leen, que opinan, que sienten y comparten. No todos me conocen, de hecho, quienes me conocen son los menos.
Algunos entraron para quedarse, otros pasaron fugazmente por delante de mi puerta. Hubo quienes huyeron y quienes se detuvieron a descubrir lo que escondía.

Para mi un blog no es un cuaderno de bitácora, no es sacar a la luz cada una de mis opiniones o sentimientos, no es airear mi Yo, no es reflejar mi vida, no es explicaros mi mundo como un libro abierto…
Para mi un blog es entretenimiento, desahogo, relax, imparcialidad, comunicación, imaginación… y otras muchas cosas más.
Es crear un universo paralelo en el que puedo ser como yo quiera, decir lo que me dé la gana, ser correcta o no, caerte bien o parecerte gilipollas, proyectarte una imagen real o ficticia, hacerte creer que escribo para ti o que no lo hago… Para mi un blog no es nada más allá que un juego, un hobby, adoptar el rol que más me apetezca porque quiero, porque sí.

Un día empiezas a escribir cosas que te pasan, historias que te cuentan o momentos que ves, y resulta que la gente se siente identificada o disfruta leyendo y te pide más… y te animan a que te crees “uno de esos blogs que están tan de moda”.

Y así fue. Así empecé a inventar, a mezclar fantasía y realidad, sentimientos y papeles de personajes reales o no, reflexiones, tonterías, recuerdos, relatos, deseos, sinsentidos, coherencias (e incoherencias), vidas, mundos, sinfines…

Tú que me conoces sabes lo que hay de cierto a veces y si lo hay, intuyes lo que invento, sospechas cuando miento y me crees cuando exagero. 
Tu eres muchos “Tus”, y quizás ningún post vaya por Ti, ni por Ti, ni por Ti, y no… tampoco por Ti.

Sé hilar historias, sé entretenerme asumiendo roles que veo de cerca o sueño de lejos.

Disfruto. Disfruto cuando escribo. Disfruto cuando me lees y me dices que te gusta lo que lees. Disfruto cuando reflexionamos junt@s, cuando te aporto algo, por insignificante que sea.

Es… lo que es. Y ya está. No hay más. No es estúpido. No es un diario.
No os enseñaría mi vida jamás con tanta claridad a través de este cristal, de lo contrario… ¿qué me queda?

No soy lo que escribo. Soy... lo que soy.

lunes, 21 de mayo de 2012

Aquí o allí, en el norte o en el sur...


Cada vez que reviso borradores o encuentro algún tesoro me transporto a la isla en la que está escondido.
Este me trae a la mente tu imagen, sentado en aquellas escaleras de tu casita de Colchester, desayunando, o vigilando que no se quemara la tortilla de patata...
Las amistades se alejan, se enfrían... Nosotros ya estábamos lejos, pero siempre supimos que seguíamos ahí el uno para el otro.
A veces te echo de menos... 
Recuerda que aún tengo que dar el visto bueno a ese que elegiste y será tío de mis niños cuando seamos mayores...





Aquella mañana, sentado sobre la escalera sujetando un café hirviendo y un cigarro, se percató de que el mundo no había dejado de girar.

Fijó la vista en un punto y cerró los ojos. 
Nunca más volvería a abrirlos. 
No allí. No así.

Y siguió volando… hasta la mañana siguiente.

sábado, 19 de mayo de 2012

Someday...


Apenas sabía con certeza si lo que hacía era correcto, si los pasos que inventaba eran charcos o agujeros.

Volvió la cabeza, casi sin pensarlo.

Algún día...

...

Algún día.

jueves, 17 de mayo de 2012

A veces, cuando nadie mira...


-A veces te comportas como una cría…

-¡Y qué? ¿Y qué si digo tonterías? ¿Y qué si me fascinan las teorías de los niños de 4 años? ¿Y qué si me emocionan las pelis de Disney?

-No me refiero a eso, no es sólo eso… es… que no eres seria.

-¿Seria? ¿Que no soy seria? Define seria. 
¿No soy seria por pisar los charcos? ¿No soy seria por cruzar sin mirar? ¿Por no tomármelo todo a la tremenda? ¿Por tener siempre una sonrisa para alguien, aunque sea para quien me da cambio para sacar tabaco? ¿No soy seria por no vivir amargada y llevar la cara hasta el suelo como tú? Dime, ¿qué es ser serio? Dime, ¿por qué no soy seria?

-Da igual… déjalo. Es sólo que a veces te miro mientras lees, mientras sonríes cuando imaginas, mientras canturreas al maquillarte… y siento que no encajo en tu mundo de fantasía.

-¿Sabes? Yo no vivo en un mundo de fantasía porque crea que las libélulas son hadas y traen suerte. No vivo en un mundo de fantasía por ilusionarme con la cosa más pequeña. No vivo en un mundo de fantasía con toboganes de colores y en forma de arcoiris... 
Yo vivo en un mundo de papeleras azules y vallas que a veces ponen límites y barreras a los sueños, y la forma de decorar mi mundo es mía… 
Por supuesto que sé ser seria, ser “mayor”, ser adulta. Por supuesto que soy madura, y de sobra lo sabes. Por supuesto que sé tomar las decisiones adecuadas...
Sabes que no soy infantil. No me juzgues.

-No te juzgo, me pareces increíble, pero no creo que yo sea ni pueda ser como tú.

-No te confundas, yo no soy de ninguna manera, soy yo, no hay más. Punto. No se trata de ser o no ser, esa no es la cuestión, aunque Shakespeare se empeñara en hacer dudar tanto a Hamlet… 
Se trata de saber actuar en cada momento como corresponde, de saber qué modo debes activar. De ser serio cuando hay que serlo y divertido casi siempre. Se trata de no dejar que se duerma el niño que llevas dentro.

Será que no quiero crecer, o al menos no así. Será que pedí que me quitasen las cuatro muelas del juicio porque no quería tenerlo ni quería “ser mayor”. Será que no perdí el norte o que nunca lo tuve porque nací en el sur. Será que esto no es real. Será que lo que escribo tampoco lo es. Será lo que quieras que sea, pero al final es sólo que, a veces, cuando nadie mira, y sólo cuando nadie mira… también sé jugar a ser mayor.

lunes, 9 de abril de 2012

Paraguas amarillos

Puede que sea la primera vez en mucho tiempo que me cuesta enfrentarme a una hoja en blanco…
Quizás sea porque, como siempre, los pensamientos me apabullan el cerebro y no saben en qué forma salir…

Por lo general siempre fui de reírme a carcajadas pero también de llorar a mares… Hoy, ya no huele más a salitre.

A veces escribo cosas reales. Otras no.

Hay quien necesita estar triste para escribir, y hay quien necesita escribir para dormir. Hay quien escribe siempre, y hay quien no escribe nunca. Hay quien piensa horas y horas antes, hay quien borra la misma línea cientos de veces, y hay quien escribe sin pensar. Yo soy más de ese último tipo de personas: el que no piensa.
Siempre fui demasiado impulsiva y quizás eso se vea reflejado también aquí, como en la forma de conducir, ya sabréis por qué lo digo.

Desde que me subí al carro del Universo y el destino, desde que creo que hay algo que pone las cosas en su sitio y juega con los hilos que nos mueven, analizo menos las cosas, pero pienso que todo ocurre por una razón.
Yo no sé quién tiene la respuesta a todas mis preguntas, pero me encantaría que me enviara el libro guía.

En estos últimos meses he tomado decisiones que quería tomar, pero que han sido forzadas por circunstancias que se han ido dando en mi vida. Si no hubiese sido así, si no se hubiesen dado esas circunstancias, todos esos procesos se habrían retrasado, no habría tomado esas decisiones, y no habría hecho las cosas que quería hacer. 
¿Qué es eso? ¿Destino? Si alguien tiene la respuesta, que me cuente… Me fascinaría escuchar sus teorías.


Y cambiando de tercio y de botella, una persona que quiero mucho me dijo hace poco: “esas cosas hay que escucharlas”. Así que le hice caso y las escuché, les planté cara y las afronté. Como una valiente, porque no sé si os lo he contado, pero 2012 es mi “Año Valiente”.
Es el año en que he saltado, y, cuando no me he atrevido a saltar, ya se ha encargado alguien de empujarme (una vez más, ¿destino?). Es el año en que he valorado, en que no he sobrevalorado, el año en que he gritado, he reído, he llorado y no me he callado. El año valiente, sí. El Año Libélula.

No eras para mí, y no fui capaz de darme cuenta por mi misma, así que alguien tuvo que venir a despegarme de tu lado. Me empujaron, fuerte y lejos, pero el tiempo suavizaba y la brisa me acercaba. Seguías sin ser para mí, y yo seguía empeñada en que lo fueras. Y el problema era que tú, aun sabiéndolo, hacías lo mismo.

Cerré la puerta diez mil veces. Otras tantas lo hiciste tú. Pero nunca se sellaba.

Si me iba tú estirabas de la cuerda, aunque siempre lo negaste. No supimos liberarnos, pero ya no éramos medio y medio que sumaban uno, así que sin más, a la fuerza, algo vino que cerró la última rendija que quedaba en nuestra ventana… ¿Destino?

Yo no fui valiente, yo no me atreví… 2012 sí supo hacerlo por mi.

Hay personas que se confunden. Que confunden sinceridad con crueldad. Que confunden los principios y virtudes. Que confunden las buenas prácticas con la idílica teoría.
Ser buena persona no es ser la más sincera del mundo. Ser buena persona es “no doler”, decir las verdades con cuidado, de manera sutil, con miedo a hacer daño a ese que quisiste tanto tiempo, porque una persona importante, una persona a la que quieres, jamás, jamás, jamás, querrás hacerla llorar.

Hay formas y formas. Detalles que sobran. Palabras que hieren más y palabras que hieren menos.
Pero en mi nuevo pensamiento, en mi “carro del destino”, hay palabras que son jarros de agua fría, que espabilan, que despiertan, que giran el caleidoscopio.
Habrás hecho las cosas bien, a tu juicio, pero me doliste en el alma hasta el último momento, me rompiste en pedazos con cada adiós… porque lo que para algunos es ser sincero, para otros es ser cruel.

Y ahora sí lo digo, aunque a ti ya no te importe nada y para mí sea lo más importante en el mundo: me has liberado. Me he, me has, me han, nos hemos, o nos han… eso no lo sé, pero el fin es el mismo. Es dolor, pero es un dolor agridulce, esperanzador, vivo… Un dolor de los buenos, de los que cuando escuece curan.

Y lo que escribo será real o no. Habrá pasado o no. Será mi vida o quizás otra… pero lo que es cierto, lo que sí es cierto, es que hay gente que te hace “clic”, que cambia de color el cristal de tu ventana, haciendo que de repente, todos, todos los paraguas que pasan por la calle, se conviertan en amarillos.


 

lunes, 26 de marzo de 2012

Modo Niño: ON

A veces pienso que la gente infravalora el "modo niño" que todos llevamos dentro...

No sé si siempre pensé que simplificar es lo que hace la vida más fácil, o que acabaron por gustarme demasiado las mates.

Que te duele? Beso mágico.
Que te pega? Un abrazo.
Que te insulta? Un choca esos cinco!
Que tienes calor? Juega en la sombra.
Que quieres crecer? Come fruta.
Que "no te ajunta"? Juega con otro grupo de niños...

La pena más grande es perder un "gormiti", porque los amigos no se pierden y las novias no te dejan.

El lloro más profundo es porque se vuela un papel que en realidad era un avión de guerra que lanzaba misiles.


Las canciones que "más molan" son las que se olvidan al segundo, porque resulta que son inventadas, pero eso sí, con baile incluído!!


Te quieres casar conmigo? Claro! Aunque tengas otros diez novios.


Quiero decir... Y si activamos de vez en cuando nuestro modo niño como método infalible para resolver problemas?

-Que me han dicho que tú has dicho que él te dijo que yo dije y donde dije digo digo Diego... 
-No te preocupes colega, dame un abrazo, choca esos cinco y vamos a seguir brindando entre birras ;)

-Que has tenido un gesto que no me ha gustado y me ha dolido y no te hablo... 
-Lo siento tía, dame un abrazo y vámonos de compras!

-Que mi novio me ha dejado y me ha puesto los cuernos y ahora se pasea de la mano con una zorra!
-Baaahh! No "juegues" con él que es tonto, hazte novia de otro "niño"...

Que sí, que sí, que bien, que ya lo sé, que no es así de fácil ni sencillo, pero... no es cierto que, con el "modo niño: on", la vida se ve en otros colores?

No te enfades, y si tienes que enfadarte, hazlo, pero... simplifica!! Que dividir 1000/10 es lo mismo que dividir 100/1, y te has ahorrado 900 disgustos...

Cambia el chip, gira de vez en cuando tu caleidoscopio... dale al ON.

martes, 20 de marzo de 2012

El hombre del saco… existe.


De pequeños nos atormentan con la idea de que existen seres de inframundos que vendrán a por nosotros si nos portamos mal, nos meterán en un saco y nos llevarán a su universo oscuro; se nos volverán negros los dientes de comer muchos dulces y el Ratoncito Pérez no querrá saber nada de nosotros cuando se nos caigan; nos lavarán la boca con lejía y estropajos si decimos palabrotas, o se nos caerá la lengua a trozos; nos quedaremos sin lágrimas por llorar sin motivo; nos cortarán la mano por pegar al compañero; o nos colgarán de un pino si nos portamos mal… El oso comeniños y el monstruo de debajo de la cama atormentan nuestra infancia y nos producen pesadillas, sin nosotros encontrar modo alguno de solucionarlo.

Cuando crecemos y somos un poco más conscientes, dejamos de creernos esas leyendas urbanas, pero no se nos pasa por la cabeza la más mínima idea de que alguna pueda ser cierta.

Al  convertirnos en adultos, descubrimos que aquellas historias no iban tan desencaminadas, y que puede que sí exista un hombre del saco que no sea bueno como Papá Noël.

De hecho, en nuestra vida puede que nos encontremos con muchos “hombres del saco”.

Para mi, son esas personas que te aíslan de tu mundo, que te absorben, que te anulan, te manejan y resetean tu personalidad.

Evidentemente, hay personas con carisma y potencial para convertirse en “hombres del saco”, y hay otras personas que, precisamente por carecer de ello, son arrastradas a la penumbra del mundo de los primeros, al “sí buana” constante, al “todoportenertecontento”, al, en definitiva, convertirse en su muñeco de trapo.

Un hombre del saco puede ser, desde una madre autoritaria y posesiva, hasta un mejor amigo celoso, pasando por una pareja obsesivo-compulsiva, como, desde mi punto de vista, sucede en la mayor parte de los casos de relaciones entre hombres del saco y sus supuestos dominados.

No sé exactamente qué tipo de circunstancias o motivos convierten a una persona en sumisa, o dan tanto poder a otra para llenar su saco… Supongo que son caracteres, además de circunstancias personales y sociales, los ingredientes necesarios para que este fenómeno se produzca.

Para mi es triste, muy triste, ver como una persona cambia automáticamente de personalidad cuando hay otra delante que ejerce un poder sobre ella; ver como alguien abandona sus principios, sus aficiones, a sus seres queridos, sus aspiraciones, sus metas… para meterse en el saco de otra que dirige su vida.

Sí, señores, el hombre del saco existe y, por desgracia, es poderoso.
Aunque espera, para, reflexiona… ¿Quién es más culpable? ¿El dominante o el dominado? ¿Puede alguien ser metido en un saco contra su voluntad? Porque bien es cierto que si uno no quiere dos no se pelean, y, por mucho que a mi alguien me empujara a su saco, yo patalearía y daría mordiscos si hiciese falta con tal de no entrar ahí… Y es que volvemos a lo mismo: sería necesario analizar demasiados factores.

Seguro que todos conocemos a alguna persona que carga con un saco a sus espaldas. Probablemente venga disfrazada de Papá Noël y, disimuladamente y con toda su falsa dulzura, meta en su saco aquello que quiere sola y exclusivamente para sí.

Yo tengo varias en mente, pero en especial recuerdo a un hombre del saco, que no es hombre sino mujer, y no sabéis las ganas que tengo de perderla de vista…

sábado, 17 de marzo de 2012

Ni que te llamaras Oxígeno!

Había llegado temprano.
Esa mañana tenía cosas que hacer y madrugué más de la cuenta. Subí al coche, aparqué a la primera, y me sobró tiempo para pasar por el bar de enfrente a por un café para llevar.

Cuando entré en clase, ella ya estaba allí, sola, a oscuras, con las persianas bajadas (como de costumbre) y las luces apagadas.

-Buenos días. Llegas temprano. ¿Olvidaste que suspendimos la clase de primera hora? Me dijo.
-No. Apenas he encontrado tráfico y he aparcado a la primera. Y tú? Qué haces aquí? ¿Tan sola y a oscuras?
-Nada. No podía estar en casa. No he dormido nada esta noche y las paredes de mi cuarto se me echaban encima.
-Qué ha pasado? Pregunté. Puedes contármelo si quieres.
Y se desahogó escupiendo con todas sus ganas que su novio le había dejado. Así, sin más, sin explicación alguna, de la noche a la mañana, y de la peor manera que pudo hacerlo: a través de un whatsapp.

Tres años de relación que terminan con un whatsapp. A veces la realidad supera la ficción. ¿Dónde quedaron las conversaciones de horas y horas, cara a cara? ¿Los gestos de vergüenza y tonteo del principio en vivo y en directo? ¿Las carcajadas en voz alta y los besos de verdad?

Él, igual que sabía sustituir los besos y abrazos por X.O.X.O e iconos graciosos de colores, había aprendido cómo decir adiós  estando ya lejos.

Estaba dolida. Tenía 18 años y era la primera vez que le rompían el corazón, y, para más inri, lo hacían de esa manera.

Lloraba desconsolada porque no sabía qué sería de su vida. Pensaba que ya no podría estudiar, que le iría mal la Selectividad, que nadie en el mundo la querría como él...

Le habían enseñado a escribir con todas las tipografías posibles su nombre sobre estuches y carpetas, sobre mesas y paredes, y ahora él, la dejaba colgada.

Hablamos durante la hora y media que faltaba hasta su siguiente clase, y no dejó de llorar hasta los diez últimos minutos. Y es que, en esos diez últimos minutos pareció aprender la lección que durante tanto rato yo había estado intentando explicarle...

Nadie le enseñó a escribir, nadie le enseñó a leer cuando se trataba del lenguaje del corazón. Tuvo que aprender sola, y aprendió mal: donde ella siempre pensó que escribía "Oxígeno", simplemente ponía "Hugo", y sin Hugo se podía vivir y respirar... y había más Hugos en el mundo.



Y como te prometí, aquí tienes tu relato, para que nunca olvides que ya sabes leer; que ya sabes escribir... Y que tu corazón... te durará toda la vida...
por muchos "Hugos" que lo intenten romper.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿A qué huelen las cosas que no huelen?



"A qué huelen las nubes?"

Cuántas veces alguien, sin motivo ni razón, se habrá hecho esa pregunta, sin acordarse siquiera de que aquel que le dio la fama fue mi tan admirado publicista, ese del que suelo acordarme cada 28 días, y que no tiene ni puta idea de mujeres, como deja entrever en su famoso "me gusta ser mujer"... Pues ya le digo yo que a veces ¡¡no nos gusta tanto!!

Aunque bueno, hay que reconocer que, como eslógan para una marca de compresas, el tío no lo hizo del todo mal... ¬¬



Ya me estoy yendo por las ramas y acabo de empezar.

El día que consiga centrar toda mi atención en una sola cosa de las que esté haciendo, no quiero ni imaginarme lo que pasará...



Ya sabéis lo curioso que me resulta a mí esto de los olores... Que si huelo el culín de la botella de perfume y me vienen recuerdos de esa época que ni siquiera sabía que aún existían en mi subconsciente; que si algo huele a mono, a perro muerto (auque nunca haya olido a un mono ni a un perro muerto), a chamusquina, a quemado, a..., a..., a...



Pero quizás todo eso sea relativo. O subjetivo. No sé.

¿Cómo sabes que el de al lado ve el color rojo igual que tú? Quiero decir, tú ves algo rojo y sabes que es rojo, y él coincide en que también lo es pero, y si a lo que tú llamas rojo, él lo llama verde? Supongo que no me explico, o que no me entendéis... pero bueno, estoy acostumbrada...



Pues yo creo que con los olores ocurre algo similar.

¿Por qué algo que a mí me huele raro no resulta tan raro para otra persona?

Bueno, a ver, claro, es que esto es relativo, porque estamos hablando de olores en sentido figurado...



No sé si es intuición, o simplemente es ser observadora, pero no suelo equivocarme.



Hay gente a quien se le ve venir, de frente, de cara, y de la que intuyes en cada momento el comportamiento que va a tener. Como cuando estás cogiendo una rotonda en hora punta de tráfico y ves que la patosa de al lado se te va a cruzar sin poner el intermitente... Sí, es así! No sabes por qué, pero lo intuyes, y efectivamente... se te cruza. Suerte que estabas preparado.

Pero, qué ocurre cuando no se le ve venir? Cuando es alguien que de repente se da cuenta de que se ha equivocado de dirección e intenta solucionarlo invadiendo tu carril?? Pues ocurre que "Zas! En toda la boca!" Piñazo...

Piñazo que puede ser un piñazo, un tropiezo, o simplemente un pequeño roce que apenas deje señal, pero, al fin y al cabo, se trata de un percance.



Pues la vida viene a ser muchas veces similar a una rotonda. Estás en tu ceda el paso, esperando arrancar para entrar al ruedo y dar la vuelta hasta salir en la dirección correspondiente según tu destino. Los indecisos, los miedosos, estarán horas esperando, mientras el coche de atrás les pita porque no se atreven a salir y están creando un atasco tremendo.

Los atrevidos, los valientes, pensarán "esta es la mía", y meterán el morro, aunque estén viendo que de su izquierda viene otro coche rápido, confiando en un "ya reducirá, que si no no salgo nunca". Este tipo de conductores se arriesga a tener un accidente, a recibir un pitido, o a llevarse simplemente un susto.



Y es que cada cual conduce su coche en función de su destino, de la prisa que tenga por llegar, y de los pasajeros que lleve dentro. Es una comparación absurda, pero de ahí el "conduces como eres" que tantas veces me habréis escuchado decir.



Yo empecé hablando de "olores" y acabé hablando de rotondas, no sé cómo ni por qué... Y es que ese es mi día a día, un constante "patas arriba".

Intento conducirme en mi camino sin pensar, sin analizar, y luego soy la persona que más estudia cada acto, cada proceso y cada consecuencia, aunque lo de las consecuencias no lo lleve demasiado bien...

Me limito a darle a mi cuerpo lo que me pide, porque hace poco aprendí que sólo así se era feliz, pero el no tener en cuenta lo que ello conlleva también hace que luego duela más.



Me dejo engañar, cuando quiero, porque "a veces lo más inteligente es hacerse el tonto", pero también he descubierto que tengo fuerza para plantarme y decir "hasta aquí".

¿Por qué? Por qué hay situaciones que crees que no perdonarías en la vida y un día, de repente, ya no te importan? Volvemos a lo mismo... la ley de la búsqueda del beneficio en las relaciones. Quizás te beneficie más pasarlo por alto que alejarlo, quizás sea un proceso que tienes que pasar para "quitarte la espinita" y descubrir si sí o si no, quizás es un trampolín hacia otro estado... quizás, cuando estás hecho de cicatrices se te endurece el corazón, y ya no duele tanto...



Hay situaciones que "huelen raro", hay otras que duelen raro...

A mí cada vez me duelen menos y mi casa huele a gato.



Lo sé, soy rara. O no, quizás no.

domingo, 12 de febrero de 2012

No es por ti, es por mi.

No es por ti, es por mí, que no me soporto cuando estoy contigo.

Es por mí, que no aguanto saber de tu vida.

Es por mí, que estoy cansada de que juegues con mis hilos.

Por mi, que merezco mucho más que un “por ti”.

Es por él, que ya se quebró demasiado y bastante le costó recoger cada pedazo.

Es también por él, que se llevó todas las sobras metidas en un táper.

Es por hoy, que no me apetece nada más aparte de reírme a carcajadas.

Es por ellos, por todos esos días que permití que tú pintaras de gris.

Es por tu forma de adornarlo todo, que ya no brilla, sólo duele.

Es por mí, que no me queda cuerda en la garganta para más nudos…


Como ves, es verdad que no es por ti, porque nunca más habrá un “por ti” que te corresponda, porque nunca más habrá un “por ti” para ningún otro Ti.

Porque desde hace mucho, mucho tiempo… es por MI, que voy primero.

domingo, 5 de febrero de 2012

"Sólo he venido a decirte que San Valentín no existe..."

A veces me quedo parada, ensimismada, mirando, observando…
Al coche de al lado, al de detrás, por el retrovisor. Parejas que se besan en los semáforos. Parejas que discuten. Parejas que se regalan caricias y se dirigen miradas. Parejas que miran por la ventana, cada uno en una dirección.

Son parejas jóvenes, menos jóvenes, e incluso ancianas. Yo me embobo intentando saber dónde van, de dónde vienen, si son felices o no, por qué discuten, si harán las paces, si no serán pareja y serán hermanos, o simples compañeros de trabajo que comparten coche.

Algunas son adorables. Otras no tanto.

Ninguna canta a voz en grito la música que suena en su radio.

Y me pregunto… me pregunto si esas parejas se quieren, si se han querido, si se les ha acabado el amor o si es más fuerte que antes.

¿Es el amor fuerte para siempre? Espera, espera... ¿qué es “amor”? Porque aparte de ser una palabra rosa, ñoña y empalagosa, supongo que para cada persona tendrá una definición, unas pautas y hasta unas condiciones.

¿Es igual el amor de todas las personas? ¿Tenemos todos y cada uno de nosotros un punto débil capaz de tambalear nuestras relaciones? Un pasado, un futuro esperado, un platónico, una debilidad, un capricho… ¿lo tenemos todos? ¿O sólo algunos? Y quien lo tiene… ¿lo domina? ¿Es capaz de superarlo, de mantenerlo tan lejos como para q no le dañe? ¿O es una fuerza incontrolable que arrasa con todo a su paso? ¿Se olvida? ¿Se pasa? ¿O simplemente se aprende a vivir con ello?

Estas reflexiones me vienen de uno de los granitos de arena más importantes de mi vida… Y le respondo. No se cura, porque no es una enfermedad. No se pasa, pero acaba por irse de la mano con el tiempo. Mucha gente lo sufre, al menos una vez en su vida. Y eso no significa que no quiera lo que tiene, ni que vaya a dejar que eso otro lo destruya.

¿Sabes lo que creo yo que provoca temblores de piernas y baladas de corazones? Lo prohibido, lo desconocido, lo que creemos inalcanzable. Es simplemente esto: idealizar. A veces, cuando lo tienes, ya no te pone los pelos de punta, ya no te parece como era y ya no crees que será como pensabas que sería.
¿La solución? No dejes que se meta en tu vida. Que llame cuantas veces quiera, pero no le abras la puerta. Mira por la mirilla si quieres, obsérvale un rato, habla a través de la cadena… pero no le abras, porque la corriente que traiga consigo puede arrasar cuanto encuentre a su paso. Y si aun así se cuela… ¡salta por la ventana!
Sólo tienes que saber cerrar a tiempo, porque no es más que una película en el universo paralelo de tu vida... que te alienta, que te mantiene vivo, pero… pero que no es real.

Evidentemente cada uno es libre de llegar a sus interpretaciones, de llevarlo a su terreno, como supongo que yo he hecho hacia el mío.

Y no sé por qué hablo y hablo, y escribo y escribo, si yo no soy tú y a mí pocas veces me temblaron así las piernas.

Será porque hace frío.
Será porque San Valentín no existe.
Será porque de todas esas parejas, ninguna cantaba…

jueves, 26 de enero de 2012

Regreso al futuro... 27

No quería soplar velas este año, aún no sé bien por que... o bueno sí, sí lo sé, y también sé que nunca más será razón alguna para nada en absoluto, porque acabó por convertirse en la tontería más insignificante de este, mi universo.

Me voy por las ramas otra vez, para no perder la costumbre... claro que un día más de vida no creáis que cambia las cosas que están ahí desde siempre... Y es que sigo escribiendo "pro" en vez de "por" y "lso" en lugar de "los"... y volviendo atrás a corregir.

Mi caleidoscopio giró tan deprisa y con tantos colores en escasas 24 horas, que decidí escribirme a mí misma un decálogo para la futura Yo. Para que si algún día vuelvo a no querer soplar, pueda releerlo y recordar cuánto se equivocó la Yo de mis 26 en el salto a sus 27.

Por ello, por todo ello, ahí queda, para el recuerdo, para seguir enseñándome a mi misma cómo desaprendí a sobrevalorar, cómo aprendí a valorar.

Decálogo del buen cumpleañero:

1. No afirmes que será un día feo ni será un día gris, al menos hasta que termine, porque quizás no lo sea.

2. No quieras ser especial queriendo no ser especial, porque todo el mundo lo es en su día, y todo el mundo quiere serlo... Si tú no lo deseas, estás queriendo ser diferente... y nunca te gustó ser protagonista.

3. Sé que no te gusta ser un planeta, que prefieres los satélites, los papeles secundarios, pero déjate mimar hoy... sólo hoy.

4. Sigue aprendiendo, cada día. Da igual si es de errores, de cosas nuevas, de gente que ya estaba, de gente que llega, de gente que está por llegar... Da igual. Aprende!

5. Abre los ojos, que si no subes la persiana te perderás el sol de mediodía, el más bonito, el que más calienta.

6. Llora si tienes que hacerlo, pero ríete más fuerte, hasta que te duela la tripa, te hagas pis encima, o tengas agujetas.

7. Come tarta, sopla velas, y pide algún deseo pero.. No! No lo digas! Que si no no se cumple! Aunque tú siempre pensaste que cuando no se cumplía era cuando no lo contabas... De lo contrario, cómo iba a saber quien estuviese implicado en ese deseo cómo tenía que contribuir a ello?

8. Disfruta de las felicitaciones nuevas, añora las que ya no están, riñe un poco (pero poco) las que se olvidaron, y sobretodo, reparte besos, abrazos, agradece, transmite!! No te quedes con la sensación de que quien hace algo que te gusta no sabe que te gusta, de que quien te llena no se entera del hueco que llena, de que tus especiales no saben que lo son.

9. Sigue sin saber qué hacer cuando te canten "cumpleaños feliz"... Nadie lo sabe.

10. Sé que te gusta tener un rato delante los regalos, sin abrirlos, intentando adivinar qué son, de dónde vienen o quién los ha envuelto...
Sigue haciéndolo, sigue teniendo cada día delante y bien cerca los regalos más grandes que la vida te trae, desenvuélvelos poquito a poco, redescúbrelos, descúbrelos, conócelos... con cuidado... Sí, cuídalos, mímalos, disfrútalos... Porque al fin y al cabo, por muchos que cumplas, ellos serán quienes cada año te ayudarán a cumplir cada deseo que pidas cuando soples tus velas.

miércoles, 4 de enero de 2012

ME libero...

¿Cuántas veces hemos pensado que nos han liberado? Que por fin hemos dejado eso que nos ata atrás y empezamos de cero? Esa sensación de alivio, de sentirte una persona nueva, ilusionada, expectante, creyendo que todo puede pasar, que lo mejor está por llegar...
Y cuántas veces, a la hora de la verdad, nos hemos dado cuenta de que no era cierto?

Ya no necesito que me liberes, porque mi error fue pensar que era cosa tuya hacerlo.

Ya no necesito que me recuerdes que me quieres o que no lo haces.

Ya no necesito que dramatices para hacerme llorar y que todo parezca más bonito y duela más.

Ya no necesito que me reproches que no luché, porque tú tampoco lo hiciste.
¿Es que yo no merecía que luchases por mi? ¿Es que tenía que reconstruir yo sola lo que tú rompiste?

Ya no necesito más patadas en la tripa a cambio de vomitarte un "te quiero".

¿Sabes cuál fue nuestro error? No fue no pelear, ni abandonarnos, ni otras muchas cosas... Nuestro error fue darnos la oportunidad de echarnos mierda el uno al otro hasta quedarnos sin sangre, hasta hacernos inmunes, inertes...
Nuestro error fue utilizarnos como seguro, como anestesia, como vía de escape cuando el presente no nos gustaba.
Nuestro error fue creernos con derecho a privilegios en la vida del otro.
Por eso, por todo eso, dos ex nunca pueden ser amigos a corto plazo. Porque si lo que quieren es retomar su historia algún día, les resultará imposible hacerlo sobre cimientos carcomidos por rabia, rencor, y otras actitudes...

Ya no tengo los dedos fríos ni arena en los bolsillos, a pesar de ser 4 de enero.

Ya no me liberas tú, porque ahora... Ahora me libero yo.

Suerte en la aventura de tu vida, que yo, desde aquí, te recordaré siempre como uno de mis Amarillos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

En Navidad

A veces es invierno aunque no haga frío, puedo pensar aunque no tenga calientes los pies, comer sin hambre y despertarme con sueño; y esta vez, es navidad aunque no nieve, y aunque no haya un árbol con luces de colores en mi comedor.

En Navidad está permitido comer dulces sin que se nos caigan los dientes, hacer regalos sin tener dinero, echar de menos sin haber echado de más, llorar viendo un anuncio y regalar algún te quiero.

En Navidad la gente se felicita las fiestas, reparte besos de dos en dos, y algún abrazo; sonríe, se lleva bien con su kioskero y con la cajera de su supermercado, aguanta un poco más al vecino de arriba y pita un poco menos cuando el de delante no arranca y el semáforo está en verde.

Supongo que la Navidad es tiempo de "amor y felicidad", como nos enseñaron desde pequeños, y quizás la gente intenta arreglar en una semana los descosidos de todo un año.

Yo me paro a pensar qué personas me felicitarán este año la Navidad.

La gente entra y sale de tu vida constantemente, por razones conocidas o no.
Algunos se quedan un tiempo, otros, apenas un ratito, y otros lo hacen para siempre. También depende  a veces de cuánto les permitamos nosotros quedarse y de cuánto les mantengamos en nuestro recuerdo.

Creo que durante este último año ha venido a mi mundo gente que se va a quedar. Algunos ya estaban, pero ahora están más fuerte. Otros ni siquiera sabía que existían, y ahora son como una pequeñita familia que comparte historias en cualquier silla, lo mismo en una clase que al lado de la barra de un bar.

Por otra parte están los intocables, "los de casa, los de siempre", aquellos con quienes crecí y que me acompañan hasta hoy; aquéllas por quienes descubrí el valor de la amistad y que tienen un poquito de culpa de que sea como soy.

Quedan algunos que se fueron perdiendo por el camino pero dejaron huellas imborrables a su paso, éstos, para mí, fueron imprescindibles para llegar a mi Yo de hoy.

Otros también se perdieron, pero esta vez sin dejar señal alguna... aunque espera, ¿se perdieron? o les echamos/nos echaron de nuestras/sus vidas?

Y todavía están los que vendrán,  a quienes hoy no felicito pero felicitaré el año que viene, y a algunos nunca más, y a otros también al siguiente, y al siguiente, y al siguiente...

Porque vivir es esto, y, para todos: FELIZ NAVIDAD.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hoy es uno de esos días...

Hoy es uno de esos días en que no sé por dónde empezar pero sé que tengo mucho que decir, uno de esos días en que borro una y mil veces la misma línea, y reescribo, y no me gusta, y cierro, y descanso, y abro, y leo...

Caminaba hacia casa con un kleenex en la mano, cuando un impulso reveló mi intención de tirarlo al suelo y, automáticamente, otro impulso encogió mi brazo y me dirigió a la papelera. No pensé nada, simplemente lo hice. ¿Será tan fuerte nuestro subconsciente como para guiarnos de tal modo y tener las conductas tan bien aprendidas? No sé si va o no por ahí la cosa... Cada vez me apetece más "tocar" mi carrera frustrada (Psicología)... Pero claro, es que ADE "tenía más salidas"...

El caso es que esto no era sobre lo que yo quería escribir, pero ya conocéis mi manía de irme por las ramas con cosas que no vienen a cuento...

Me encantaría que alguien me psicoanalizara. Creo que me ofreceré voluntaria para las prácticas de algún aspirante a psicólogo...

Hoy alguien muy importante para mi me ha dicho que aprendió que tu futuro te lo creas tú mismo, y que debes ser consecuente. Yo siempre estuve bastante de acuerdo con esa postura, pero últimamente empiezo a creer que sí existe algo que te lleva por un camino determinado. No sé bien qué es: si destino (aquello que yo siempre asumí que era una palabra inventada con el fin de eximirnos de responsabilidad a la hora de buscar culpables cuando algo no nos gustaba), falta de ganas, ausencia de motivación... no lo sé.

Toda la vida eligiendo caminos, y no siempre acabas siguiéndolos. Cambian tus ideales, tus necesidades, tus prioridades, o cualquier otro factor que te hace tirar hacia otro lado.

Hasta hoy vivía casi convencida de un determinado aspecto de mi vida... pero parece ser que el Universo tiene su plan, y si llega un momento en que te acercas demasiado a algo que no está planeado para ti, él mismo, como sea, evita que te quemes.

En los últimos dos años mi filosofía ha dado un giro de 180 grados, y he acabado por subirme al carro de los optimistas, al de "lo mejor está por llegar" al de "todo sucede por una razón"... sí, mirándolo por el otro lado, al carro de los cómodos, al carro del "destino". Y no sé si han sido hechos contundentes los que han girado mi caleidoscopio, o simplemente he sido yo, porque me resulta más beneficioso (volvemos a la teoría de la búsqueda del máximo beneficio... lo mire por donde lo mire, yo siempre lo veré todo así).

Pensé que podía avanzar, que había superado barreras, y supe que no era así cuando descubrí que no había dejado de buscar tus ojos en cada mirada.

Quizás algún día me entienda a mí misma, quizás algún día me entere de algo... o no, quizás no.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hasta la mismísima... peineta!!

El día que la conocí un poquito más decidí escribir un post sobre ella.. Lo que pasa es que mi ajetreada vida y mi vecino de enfrente no me habían dejado tiempo para publicarlo.
Me disponía a ver un capítulo de Pretty little liars y a dormir plácidamente calentita, pero me he pasado por su blog y he encontrado algo que me ha hecho mucha gracia, así que me voy a adelantar y voy a publicar hoy lo que le escribí, en vez de dejar pasar unos días desde mi última entrada.

"Cuántas veces habéis estado hasta los mismísimos de algo, de alguien, de lo que sea...??


Yo estaba en una situación parecida. Se me cerraban los ojos porque empezaba a echar de menos mi dosis de cafeína diaria cuando de repente... iluminación!! "Trabajad en grupos" dijo la voz aburrida de fondo que me acompañaba durante las dos últimas horas...
Gracias!! Me has salvado, don profesor, o en breve habría dado un buen cabezazo sobre el escritorio.


No nos conocemos demasiado, más bien nada, pero entre comentarios y risas descubrí que yo no era la única persona que tenía un blog y le daba vergüenza hablar de él.


Ella, la chica sentada enfrente, es la típica que no pasa desapercibida en ningún grupo de gente. Es alguien a quien seguramente más de una vez llamaron loca, de esas que hacen gracias con gracia y cuyos comentarios son como aire fresco mientras se te cierran los ojos de aburrimiento a la hora de la siesta... Pues imaginad mi sorpresa cuando descubrí que se dedicaba ni más ni menos que... a hacer peinetas!!


Yo no sabía qué cara poner!! Me pareció algo súper chulo pero por otra parte me la imaginaba posando para su blog con una peineta a lo Lola Flores, intentando a la vez que se hacía ella misma la foto que no se le viese la cara, y me costaba asimilar de qué modo se dedicaría a fabricar tales "cacharros"...


No pienso desvelaros nada, porque quiero que lo veáis para que os quedéis igual de sorprendid@s que yo. Y es que sus peinetas son, como ella, aire fresco!!"


http://lamismisimapeineta.blogspot.com/



Y así, sin más, la vida te da una lección...

Salía a dar un paseo, como cada tarde de otoño, sin importarle la lluvia.

Esa misma mañana habíamos compartido el incómodo trayecto en ascensor hablando sobre el tiempo...
Había subido a cambiarse de chaqueta.

Llegaba tarde, pasada ya la hora del café, y cerró la puerta deprisa con el ronroneo de sus gatos de fondo.

No sé cuánto tiempo llevaba allí tirado, sangrando, cuando le encontraron en la misma puerta de aquel ascensor.

Eran las cinco de la tarde y Sebastián yacía inconsciente en el rellano, con la boca ensangrentada. Un vecino que se disponía a dar su otro paseo habitual le encontró fuera de sí, debatiéndose entre el suelo frío de su escalera y cualquier otro extraño lugar.

Seis policías nacionales, una ambulancia y un médico, diagnosticaron minutos más tarde un infarto cerebral leve.

Sebastián era un hombre de cincuenta y pocos años, separado y con dos hijos, que vivía únicamente en compañía de sus dos gatos.

Ese mismo día, a las once y media de la mañana, hablaba conmigo de un noviembre lluvioso, y seis horas después parecía haber perdido su vida.

Yo sólo puedo pensar en qué habría pasado si en lugar de caer en la puerta del ascensor hubiese caído en el suelo de su baño, o de su pasillo, o de su comedor, o de su cuarto...
¿Habría alguien notado su ausencia? ¿Se habría alguien percatado de algo? Y, lo más importante, ¿habrían llegado a tiempo?

Y estas historias en primera persona que no son ficción hacen que me plantee las cosas de otro modo. No tiraré la casa por la ventana, pero, desde luego, evitaré perderme cada momento de mi vida.

Yo no sé qué fue lo que hizo que Sebastián naciese de nuevo, no sé si fue eso que algunos llaman destino, si fue que "no era su momento", o simplemente fue una casualidad aliada con un golpe de suerte... Lo que sí sé es que éstas son las lecciones que nunca se olvidan, las que el universo nos manda con sus señales.

Y es por eso que hoy me paro y pienso: Vive, ama, disfruta.