domingo, 25 de noviembre de 2012

Porque quizás un día sea tarde.



De repente, boom!! Frío, oscuridad, cemento…
Y  yo sólo veía blanco… o negro.  Me daba calambres el cuerpo, y con él, el corazón, que estaba a punto de pararse.

Era la hora de comer y subía con 12 rosas y un perdón destartalado, roto, envejecido, borroso. Pero me había clavado todas las espinas.
Hacía 28 años que dormía a su lado y todavía temblaba al recordarle… pero no de esa manera. Me temblaban las piernas, las manos, me vencían las rodillas… Y no, no era bonito.


Era tarde, de madrugada, cuando abrió la puerta anoche. Venía oliendo a destilería y humo, y al encontrarle durmiendo en su sillón, la emprendió con ella. Me desperté sobresaltada, bajé las escaleras lo más rápido que pude para defenderla, a mí podía hacerme lo que quisiera, pero no iba a dejar que amargase su vida.
Al verme aparecer la soltó de golpe dejándola respirar, y vino cara a mí, quitándose el cinturón. Me cogió del cuello, me empotró contra la pared, y se ensañó conmigo. 

Del resultado sólo he sido consciente esta mañana frente al espejo: un labio partido y un ojo amoratado.
Sin desayunar siquiera, he cogido las gafas de sol más grandes que he encontrado y he bajado a la comisaría.

A la hora de comer ha llegado a casa con sus 12 rosas y su perdón destartalado, roto, envejecido, borroso.
La comida no estaba lista, pues lo de la denuncia me había llevado más de media mañana. Suerte que ella estaba en el instituto.

Al percatarse de que la mesa tampoco estaba puesta y no había cerveza fría en la nevera… Boom!! Y frío, y oscuridad, y cemento…
Me daba calambres el cuerpo y, con él, el corazón, que estaba a punto de pararse…

Que se había parado para siempre.



Violencia no es sólo una mano encima. Maltrato no es sólo un golpe. 

No esperes a que sea tarde.
25 de Noviembre, día internacional contra la violencia de género. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sólo cinco minutos más.. porfiii !!

Esta mañana he pospuesto la alarma del móvil 5 minutos, y he seguido profundamente dormida hasta que ha vuelto a sonar. Así, que he desayunado 5 minutos más tarde, me he vestido 5 minutos más tarde y en vez de salir de casa a las 7.45h, he salido a las 7.50h. Y no os imagináis la de cosas que cambian en 5 minutos..

En 5 minutos el semáforo que siempre está verde, hoy estaba rojo.

Los policías del barrio ya habían tomado café.

El vecino del portal por el que pasas con la bici sale con sus dos beagles, ocupando media acera.

El westy que siempre ves atado a una farola, hoy pasea con su dueño, al que por fin pones cara, y que acaba de salir del bar con el periódico en la mano.

La pareja de quinceañeros que otros días ves besarse en el portal, hoy cruza la calle cogida de la mano.

La niña con uniforme que camina oyendo su mp3 hacia el colegio, corre porque llega tarde (también ha debido retrasar su alarma 5 minutos)

Llegas al gimnasio y no te cruzas en la puerta con el monitor que entra cada día a corre-prisas.
La clase está a punto de empezar, pero tu bici sigue libre.
En 5 minutos el mundo ha despertado, pero durante 50 sólo pedaleas, y te parece que la Tierra deja de girar.
5 minutos dura el final de hoy, con las luces apagadas, que casi te da ganas de llorar del subidón.

Sin embargo, cuando de nuevo sales a la calle y desatas tu bici te encuentras con mucha más gente que no ha pospuesto su alarma ni un solo segundo.

En 5 minutos cuentas 5 madres que arrastran carritos vacíos tras dejar a sus niños en la guardería.

En 5 minutos aparece el hombre que baja a su cachorro de bulldog francés, quien espera a su lado en el semáforo rojo, obediente, desatado, que no se mueve, que le mira y aguarda, con la cabeza levantada buscando la mirada de su dueño. Y sonríes.

En 5 minutos te cruzas con un señor  al otro lado del paso de cebra que sujeta un ramo de rosas rojas con una nota, y no puedes evitar volver a sonreír, y él, orgulloso, te devuelve la sonrisa.

En 5 minutos te das cuenta de que has cambiado tu “Quiero lo que me das, pero lo siento, no te quiero”, por un “Te quiero, pero lo siento, no quiero lo que me das”.

En 5 minutos tu canción favorita ha terminado.

En 5 minutos es hora punta y el Mc.Auto está lleno.

En 5 minutos se me han secado las uñas.. Y en menos de 5 me las has estropeado.

En 5 minutos se ha ido la nube y ha vuelto el sol.

En 5 minutos has llegado al trabajo, y estás aparcando la moto.

Y 5 minutos te bastan para darte cuenta de todo lo que puedes hacer en 5 minutos.

En 5 minutos te has quedado dormida, sin querer.

De 5 minutos, me sobraron tres para abrir los ojos, y salir de allí tras descubrir que ya no había nada.

Y si todo esto es sólo en 5 minutos… imagina lo que pierdes cada vez que pasa un día sin que digas lo que quieres decir, sin que hagas lo que quieres hacer, sin que des todos los besos que quieres dar…

Y es que a veces, en sólo 5 minutos, descubres que el caleidoscopio sigue girando… de 5 minutos en 5 minutos.

jueves, 15 de noviembre de 2012

"Mi papel es tu enemigo, porque dice lo que callo que yo a ti nunca te digo..."

Entre las cosas que nunca te dije me quedó por decir que no confío nunca en nadie, ni siquiera en mí misma.

Que detrás de esa mirada se esconde tu otra vida, y lo veo, y lo sé.

Que no me bastan tus cuentos chinos agridulces si al final de la partida duermo más sola que contigo.

Que, ¿sabes esa sensación, ese sexto sentido...?

Que creí encontrar el hueso del melocotón en el primer segundo, que patiné embalada contra el muro, que cerré los ojos mientras tú me mirabas, para abrirlos después y que ya no estuvieras.

Que no me creí tus mentiras disfrazadas, porque tus pupilas escondidas siempre me dijeron la verdad.

Que caí en el error de caer en el error.

Que dejarse llevar ya no suena demasiado bien.

Que me pillé los dedos con la puerta de atrás, y ya no puedo salir, ni volver.

Pero, ¿sabes? Suerte la mía que no recompré mi corazón después de venderlo en segunda mano, y que sigo teniendo el pecho tan vacío como antes, tan astillado como siempre... Tan preparado como nunca.

Y después... "que nos quiten lo bailao".




Mientras tanto suena: "Por mi que no haya sido", de Maikel de la Riva (con Dani Martín).

jueves, 8 de noviembre de 2012

Breaking the rules

-Te digo que romper las reglas no siempre fue malo... Que sí, que a veces hacemos las cosas como pensamos que se deben hacer según los códigos que la sociedad, el entorno, y los círculos estipulan para las relaciones sociales... Y te pregunto, ¿por qué? Aceptación? Miedo? Vergüenza? Orgullo? Estrategia?
Y... te sale bien?

-Mmmm.. pues.. no sé, no sabría decirte ahora. Supongo que a veces. A veces sale bien y a veces no. De qué depende exactamente el resultado? Y cuál es el resultado óptimo? El que coincide con el esperado?

-Supongo que yo no soy quién para llevar la contraria a miles de estudios sociológicos que explican el comportamiento del ser humano pero... Por qué no vas a llamar si quieres hacerlo? Por qué no vas a regalar un beso? Evidentemente, no te daré un bofetón aunque me muera de ganas (si alguna vez me pasa)... Y, no tan evidentemente, tampoco te daré un beso.. ¿o sí?

Existen unas reglas, estipuladas no sé cuándo, por quién ni por qué, que se supone que deben seguirse en el mundo de las relaciones, pero déjame decirte que para mí no son reglas sino estrategias... Y las cosas fluyen, no se planean.

Ella siempre fue impulsiva, lo que le trajo más de un problema y algún que otro hostión contra el suelo, y aun así sigue siéndolo, porque ser impulsiva también le regaló los mejores momentos de su vida.

¿Me aceptas un consejo? Si quieres llamarle, llámale; aunque no hayan pasado tres días.
Si quieres verle, búscale.
Si quieres saber, pregunta.
Si echas de menos, dílo.
Si lleva su nombre, cómpraselo, hazle un regalo.
Si te mueres por un beso no se lo pidas, muérdele un labio...
¿Qué es lo peor que puede pasar? Que te lleves un revés, y aun así, y aunque en su momento duela, créeme: te habrá merecido la pena.


Siempre odió el rol del espectador, por eso siempre prefirió la acción...
Conducir? Sin pensar.
Actuar? Sin pensar.
Escribir? Sin pensar.
Hablar? Sin pensar.
Vivir...?
Sin pensar.

Rompe las reglas.
Vive.

Quizás te lleve a algo interesante...



jueves, 25 de octubre de 2012

Hora de la muerte...

Hace tiempo escribí una entrada en algún sitio, no recuerdo muy bien dónde (pero sí el por qué), sobre cómo nos liberamos cuando algo se apaga y termina, cuando por fin quitamos esos dos puntos suspensivos convirtiéndolos en un sólo punto final.

Hoy me doy cuenta de que por mucho que escribas y digas, por mucho que te convenzas a ti mismo, no es sino el tiempo quien finaliza cada párrafo, cada capítulo, cada historia.

Hoy rectifico aquéllo que escribí...



Y no certificas la hora de la muerte, porque no te das cuenta de que ha muerto hasta que el pasado, un buen día, te abre una ventana para recordarte que ya no le recuerdas.


Ahora sí, hoy sí: Hora de la muerte...

viernes, 12 de octubre de 2012

El arte de cagarla... El "des-arte" de perderse.


Hay cagadas que vienen solas, pero ella.. ella siempre fue experta en meter la pata.

Tal vez aquello formase parte de su esencia, o tal vez no.
No. Yo creo que no.

A ella se le da bien cagarla porque nadie le ha explicado cómo escapar de los monstruos que no le dejan ver.

El arte de estropear las cosas empieza con el “des-arte” de dejar de ser uno mismo. ¿Por qué no fue ella? ¿Por qué permitió que aquél día se le cruzaran los cables de tal forma?

Ser impulsiva está bien cuando te tiras a la piscina, cuando decides hacer locuras, cuando escoges exprimir cada minuto, vivirlo al máximo… pero se convierte en el mayor error que puedes cometer cuando te hace actuar sin pensar o pensando demasiado, cuando te bloquea, cuando te anula.. cuando evita que seas Tú.

Las cosas fluyen, no puedes pretender que sea todo ahora y sea todo ya.
Relax. Take it easy. No te precipites, no saltes..
O sí.. salta, valiente!! Pero salta de la manera que debes hacerlo, con todas las cuerdas y el arnés de seguridad bien abrochado. Si aun así te estampas, no habrá sido culpa tuya.. Y por ti que no haya sido.

Iba bien encaminada, hasta que en un momento de debilidad metió la pata por juzgar, por encasillar, por no dejarse llevar, por no hacer caso a aquel “Be water”.

Su cagada fue capaz de sacar de golpe, porrazo y a patadas, aquello que poco a poco se dejaba entrever en su mirada.
Nunca sabrá si la culpa fue suya o de sus ojos verdes, pero nadie le contó el secreto para dormir cuando no estén.. Y qué hace ahora en las noches de tormenta si se va la luz?
No lo sabe.

Jamás usó tres puntos suspensivos, sólo dos.. Y hasta que no lo diese todo por perdido, no utilizaría aquél punto y final.

Metió la pata, sí, y ahora sólo puede pedir perdón, así que: Perdón.

Sentí quemarte. Quiero verte.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Entre karmas y bofetones… la teoría de la aceituna.



Hacía tiempo que creía que el Universo le devolvería de golpe cada  una de sus pataletas.

Siempre confió en la palabra de Barney Stinson y le dio la razón en aquello de “No cabrees al Universo, o el Universo te dará una bofetada”.

A veces pensaba que sólo estaba en el mundo para cumplir una misión, la de “asesinar” a cada Cupido que no había sabido querer.
Pero, ¿y ella? ¿Era su vida una simple noria que daba vueltas sin parar? Habría bastado con bajarse tras el primer viaje, pero siempre fue incapaz de hacerlo.
Sabía que no podía seguir así, que tenía que salir de aquella espiral que dibujaban las líneas de su mano y dejar de girar sobre sí misma una, y otra, y otra vez… pero no podía, no sabía, nunca encontraba el modo de hacerlo.

Existiría el karma de las relaciones?
Tendría su karma nombre y apellidos y vendría disfrazado de aceituna a devolverle todo cuanto ella a otros hirió, y a hacerle sufrir por cada cosa que había hecho mal?
  
Si le había quedado alguna secuela de todo aquello era la de ser incapaz de confiar en nadie (incluída en sí misma)… Y es que hoy por hoy la confianza, junto con los paraguas, es de las cosas que más rápido se pierde.

Pensó que su castigo era no conformarse con nada, tener siempre la necesidad de “seguir buscando” aunque después de rascar la pegatina le hubiese salido premio.

No lo sabía. No estaba segura. Así que decidió parar las máquinas, la de la cabeza y la del pecho a la vez… y no pensar.

Tal vez el bofetón del Universo tenía nombre y apellidos y venía disfrazado de aceituna, pero ella ya había tomado una decisión: había decidido mordisquear hasta encontrarse con el hueso; ese hueso que la haría escupir o la mataría ahogada después de atragantarse con él.

Fuera lo que fuese, el bofetón del Universo también traía en sus ojos verdes un mensaje para ella:

“Enhorabuena. Ya no eres fría, no eres inerte, sientes, padeces, y ya no tienes la necesidad de mirar a nadie más.
Te sacarán los ojos o te los llenarán del brillo que irradias ahora en tus miradas, pero cualquiera de las dos opciones será buena para ti, porque cualquiera de las dos te estará tendiendo una cuerda para salir del pozo oscuro de tu espiral. 
Cógela. Estira. Trepa. Disfruta de la luz… que hay aceitunas con hueso, sí, pero también las hay rellenas de anchoas…”

Y aquél fue el más valioso consejo que le dio, aquel que venía de la mano más dolorosa que pudo tenderle… aunque eso estaba aún por descubrir.

Vive. Ama. Disfruta. Come aceitunas… que el caleidoscopio está girando, baby.

martes, 4 de septiembre de 2012

¿Qué? Café!!

Hoy te regalo aquéllo que escribí algún día apenas recuerdo cuándo.. Para que lo exprimas, para que lo desgranes, para que lo saborees, para que reacciones... para que veas que estas cosas, tan amargas como el café y a la vez tan adictivas, nos han pasado a todos.
Hoy es para ti, que tanto me enseñas cuando aprendes de mi.


"Cuando el día empieza rompiendo  tu taza de desayuno preferida, ya sólo puede ir a mejor.


Quebró el cristal, derramó el café, y con él, todos y cada uno de los recuerdos que me anclaban a tu historia.

Limpié hasta que no quedó ni la gota más pequeña, ni el trocito de vidrio más invisible en el suelo de la cocina.

Ahora ya puedo andar descalza y sé que no me cortaré. Y eso era justo lo que estaba esperando con tantas ganas durante tanto tiempo.

Y si me corto de nuevo… puedes estar tranquilo... porque sé, que no serás tú quien me haga sangrar nunca más."

domingo, 19 de agosto de 2012

La chica del hielo...y del chichón.


Hay momentos en la vida, en que el Universo intenta decirte algo.
Le pasó a Audrey Hepburn, le pasó a Ted Mosby, y le pasa al protagonista de toda comedia romántica que se precie.

Mi vida, de comedia tenía un buen trozo, pero eso sí, de romántica lo que se dice romántica...

Puede que mi faceta de Asesina de Cupidos esté empezando a molestar al Señor Universo... o al Señor Cupido, que también sería muy justificable...

Parece ser que ambos intentan decirme algo desde hace unos días, pero yo es que debo vivir muy en mi mundo y no me entero de nada... Quizás las Universidades deberían plantearse impartir un Máster del Universo con la especialidad Traducción e Interpretación: Universo-Español, Español-Universo.
Señores de Google, si quieren dominar el mundo junto con Mercadona, incluyan esta opción en su traductor, es un consejo, ahí queda...

No estaría mal.. yo meto lo que me sucede, y Google, que es lo más parecido a Dios en este cybermundo, me explica lo que significa... Si si, yo lo veo, y vosotros?

Así quizás nos ahorraríamos un montón de problemas de malinterpretar y sobrevalorar cosas.

Ayer abrí algo más los ojos. Resulta que existe gente que cree en el amor loca, irracional y empedernidamente.
Existe gente que no lo hace.
Existe gente que no lo hace pero quiere hacerlo, así que se autoconvence a sí misma.
Existe gente que lo hace y no quiere hacerlo, así que también se autoconvence a sí misma.

Yo, por mi parte, no sabrás a qué grupo pertenezco hasta que no retire mi careta... Esa que te hace pensar que soy estúpida a veces, engreída otras muchas, y graciosa las suficientes para que no te importen las otras dos.

De momento y por ahora, el Universo me lanzó una señal en forma de hielo, y hoy tengo un chichón en la cabeza, en forma de corazón.
Quizás lo lanzó el Señor Cupido, que estaba hasta los mismísimos de mis intentos de asesinato fallidos.

No sé qué quería decirme, no sé qué significaba. Quizás simplemente intentaba demostrar que soy la chica deL hielo (que no la chica de hielo).. Quizás no pretendía nada más, nada en absoluto.
Sea lo que fuere, yo no lo descubriré hoy, porque si algo hay de cierto en este mundo de locos, es que sólo vemos lo que queremos ver, cuando estamos preparados para verlo... Aunque te caigan mil hielos del cielo mientras maldices al amor.


jueves, 9 de agosto de 2012

Jugar a perderse para encontrarse

A veces la gente se pierde. Yo, encima, me oriento fatal. 
Sí, el día que repartieron el sentido de la orientación debí de quedarme durmiendo, porque a día de hoy todavía no he averiguado en qué parte del cerebro la tengo...


Es cierto que hay que perderse para encontrarse pero... ¿cuánto tiempo tenemos que estar perdidos?

Y, ¿cómo define cada uno el "perderse"? 
¿Es no saber llegar a un sitio? 
¿Es no saber dónde estamos? 
¿Es dar vueltas y vueltas sobre uno mismo sin ser capaz de avanzar? 
¿Es olvidarse de quiénes somos? 
¿Es no encontrar el camino de vuelta? ¿Es equivocarse de camino?



Supongo que cada uno se pierde de una manera. Hay quien pierde el norte y hay quien nunca lo tuvo, como yo, que nací en el sur y me quedé sin muelas del juicio.

Hay quien se bloquea, se queda parado mientras el mundo gira a su alrededor a velocidades vertiginosas, mientras todo se ve borroso, mientras se marea hasta caer al suelo... Quizás esa sea una buena forma de encontrarse... Te mareas, caes, y del susto y el daño del porrazo espabilas de golpe... No lo sé.


Hay quien cuando se pierde camina muy atento, con los ojos muy abiertos, absorbiendo como una esponja cada cosa que encuentra durante su recorrido. Sí, yo creo que esa también es una buena forma de encontrarse, y, si no de encontrarse, de redescubrirse, redefinirse... de resetearse.



Hay quien anda cabizbajo, mirando al suelo, siendo incapaz de ver lo que hay delante... ¿Será también esa una buena forma de volver? Quizás, si fuiste dejando miguitas de pan por el sendero, lo sea...



A veces la gente se pierde y no se da cuenta de que está perdida ni hasta qué punto lo está.



A veces perdernos hace que nos bloqueemos.



Una vez leí algo así como "Before the beginning of great brilliance, there must be chaos. Before a brilliant person begins something great, they must look foolish in the crowd". Creo que proviene de la filosofía del I Ching, un libro oracular chino que se considera adivinatorio y también moral... O no sé, porque no lo he leído, pero recuerdo que me marcó porque pensé: "Pues quizás no sea tan malo que mi vida sea un caos! Quizás lo mejor está por llegar!" 

Y sí, lo está... sólo necesitamos estar preparados para reconocerlo.


En cualquier caso, nunca me importó demasiado ser tan caótica, y hasta me vino bien para no calentarme mucho la cabeza a la hora de buscar nombres de mascotas...

Pero cuando llega el momento, cuando llega ese momento en que el mundo borroso que giraba a velocidades vertiginosas a tu alrededor se para en seco, cuando te das cuenta de la espiral en la que giras sobre tí mismo, cuando aparece alguien que te dice que aflojes... parece que tu caos, hacia un lado u otro, positiva o negativamente, está a punto de terminar y desaparecer por fin.



Yo me pierdo de muchas maneras. Encontrarme... me encuentro de pocas. 


Esta vez me dio por andar cabizbaja mirando al suelo, y os sorprenderíais al saber que no es malo, porque a veces, mirando al suelo, te encuentras por sorpresa algún billete que te llena los bolsillos que dejaste tan vacíos...


Perderse no es malo. Lo terrible es no volver.



viernes, 13 de julio de 2012

No calles para mañana lo que puedas decir hoy



Yo, como soy muy impulsiva, quizás no sé hacer las cosas de otra forma.

Ahora que por fin puedo cerrar la boca va y resulta que no sé cómo se hace…

Hablo sin pensar, cruzo sin mirar, escribo sin leer y sueño sin dormir.

En este mundo las cosas están sobrevaloradas. Todo está sobrevalorado.
Las relaciones, también.

Quizás tanta porquería rosa de la que hace vomitar arcoirirs es la que tiene la culpa de que los mortales que no vivimos en castillos ni luchamos contra dragones, sobrevaloremos las historias.
Nadie nunca nos enseñó a contar con los sapos que se iban a aparecer en nuestro camino tuviésemos o no ganado al príncipe.

Hace poco recuperé una historia de alguien a quien tenía cerca pero lejos a la vez. No, a él tampoco le enseñaron a contar con las ranas, y ahora se sentía mal porque a días no corría a los brazos de su princesa y prefería chapotear en un charco, pero sin botas de agua.
La culpa es de la sociedad, que nos educa en base a unos cánones que no todo el mundo es capaz de cumplir.

Yo, con mi “veletismo” y mi Yo cambiante pienso a días que no existe “El mundo ideal” de las relaciones, y otros creo que todo es rosa. Aaarrrggghhh!!!
Y cuando digo relaciones no hablo sólo de amor... O sea, sí, pero no de ese amor moñas, empalagoso y tan “puke rainbow”... Hablo de amor de pareja, de amor de amigos, de amor de padres, amor de hermanos y de amor de mascotas.
Yo creo que todo el mundo, para curtir sus sentimientos, debería tocar un instrumento musical, tener una mascota, y practicar un deporte de equipo. Y esto no sé por qué lo digo ahora. Ya lo explicaré otro día.

Hoy veía una película de no-amor en la que ella era fría y distante y él un moñas declarado. Chica fría rompe corazón a chico moñas. Chico moñas se enfada con el mundo. Chica fría deja de ser fría, encuentra a su amor verdadero, se casan, son felices y comen perdices. Chico moñas se convierte en no-moñas y vomita arco iris. Chica fría-yanofría desaparece. Chico moñas-yanomoñas encuentra a otra chica. Chico moñas-yanomoñas se vuelve a convertir en chico moñas. Conclusión? La peli no era de no-amor, sino que ha resultado ser un bodrio insufrible.

El caso es que a veces los impulsos salen mal. Otras, sin embargo, salen bien.

Que nadie marque lo que debe ser nuestra vida.
Será lo que tú quieras que sea. Podrás quedarte con la fea y ser el más feliz del mundo. Podrás quedarte con el guapo y ser la más feliz del mundo. Podrás odiar al guapo y querer al feo. Podrás engañar a la fea con la guapa, con otra fea, o con las dos. El guapo podrá ser tonto. El feo podrá ser tan divertido que acabe por parecerte guapo. La guapa podrá no tener dos dedos de frente... o sí. Podrás enamorarte del mismísimo diablo. Podrás no querer saber nada de ninguno de todos. Podrás ser feliz sólo con el que te haga reír… Y al final, lo que yo veo feo para ti será guapo, lo que yo creo divertido a ti te dará vergüenza, lo que tú crees la historia perfecta a mi me parecerá moñería pura... Y así, para gustos, los colores.

Por suerte, cada uno tenemos un criterio, unas necesidades y unas características que nos hacen más felices o más infelices. Imaginad el mundo si todos buscásemos lo mismo! Menudo desastre.

Llámame fría. Llámame asesina de cupidos. Llámame lo que quieras llamarme... me da exactamente igual. No es real, no lo ves? 


A veces apuestas todo al 21 rojo y, contra todo pronóstico, pierdes. A veces ganas sin apostar. A veces la apuesta no existe, y es simplemente la excusa barata que te inventas para saltar de cabeza a una piscina... aunque no estés acostumbrada a hacerlo.

Sí, “ella” a veces es impulsiva, y qué? Hay cosas para las que merece la pena serlo… 
Y "por mi que no haya sido". Te puede salir mal. Puede significar poner todas tus cartas sobre la mesa pero… Y si sale bien? Si sale bien será la hostia… Y siempre quedan ases en las mangas.

Y es que al final, lo que importa, lo que te llevas, es vivir tu vida, atreverse, saltar... mover ficha haciendo en cada momento lo que te apeteció hacer; diciendo exactamente lo que quisiste decir…

Soñando extrañamente lo que querías no soñar.

martes, 3 de julio de 2012

A ti, que cuidas de mis sueños...

¿Sabes? Desde que te mudaste han pasado muchas cosas por aquí.

Empecé con ese chico amigo tuyo con el que no te gustaba que tontease, dejé de teñirme de rubia y perdió sentido aquello de "burbujita", acabé la carrera que planeaba empezar cuando te conocí, cambié de coche (uno como el tuyo pero en versión actual), trabajé en varios sitios, seguí escuchando tus cds, terminé con aquél chico, seguí teniéndote presente cada vez que me decía que le gustaba mi voz, encontré otro trabajo, descubrí música que te habría encantado, fui a mil conciertos, cambié aquéllo que no me gustaba y que tú siempre decías que no era necesario, maduré, crecí, afronté nuevas situaciones, algunas, difíciles para mi... sufrí por muchas cosas y te eché de menos... también fui feliz por otras muchas y también te eché de menos.

Quise llamarte, pero nunca contestabas a mis mensajes.
Volví allí, pero no estabas...

A veces creo que eres un egoísta. Te necesité, te necesitaba, y hay días en que pienso que aún te necesito.

Eras mi amigo, eras un pilar en mi vida, sabías entenderme, aconsejarme y apoyarme, y, de la noche a la mañana... zas!! Decides que lo mejor es desaparecer.

Me recordaste que me querías. Me lo demostraste lo suficiente. Pero te fuiste, así, sin más, sin despedirte de mi, sin contarme a dónde ibas.
Creo que es lo único que no podré perdonarte nunca.

No te recordé que te quería. No te lo demostré lo suficiente.
Eso no podré perdonármelo nunca a mi...

Supongo que estamos en paz, o no, porque, una vez más, pierdo yo.

Sé que teniéndote a mi lado como el amigo que eras lo difícil sería más fácil.

¿Sabes qué es lo más bonito? Que no sólo te echo de menos cuando las cosas se ponen feas, sino que te echo de menos siempre, todos los días.

Quizás algún día volvamos a encontrarnos. Mientras tanto...
Sigue cuidando de mis sueños.





miércoles, 20 de junio de 2012

El caleidoscopio sigue girando, baby...

-¿A qué has venido? ¿Por qué vuelves? ¿Qué quieres?

Él se quedo en silencio un largo rato, y cuando por fin pudo articular palabra, sólo supo responder "No sé, no sé... no lo sé. Lo siento. No debí buscarte"

-No me digas "no sé". Quiero que te expreses.

-No me pidas que me exprese, porque no sabría hacerlo sin meter la pata.

-Bueno, no te preocupes, tranquilo...
¿Quieres un consejo? Sobrepónte al miedo, porque es sólo eso... miedo.
Da la oportunidad, y cuando tiembles, piensa que es sólo miedo lo que te hace mirar atrás y regresar aquí... Si fuera amor hubieses corrido a por ello cuando pudiste hacerlo.
Relájate, y, si no puedes, piensa que ella se va.
Recuerda que cuando estás con ella no quieres irte...
Y resiste, que el miedo se pasa... como el dolor de cabeza.


El caleidoscopio sigue girando, baby...


lunes, 4 de junio de 2012

De momentos... y una pizca de sal.


Hoy me acordé de destinos y casualidades. 
Esperad, disculpad, hablaré con propiedad: hoy se acordó de destinos y casualidades.

Alguien le dijo que las casualidades son las pistas que el destino nos va dejando, y se aferró a ello desde entonces.

Y yo me pregunto, ¿de qué está hecha la vida? ¿De qué pasta? ¿De destino? ¿De casualidad? ¿De todo y de nada?

Supongo que la vida está hecha, simplemente, de momentos. De momentos y una pizca de sal.

Si yo aparezco delante de ti en el momento en que tú necesitas lo que yo puedo ofrecerte (y viceversa)… entonces nuestro destino será, probablemente, juntos.

Yo siempre soy la misma persona. 
Tú también. 
Y tú. 
Y Tú. 
Y vosotros. 
Lo único que ocurre es que dependiendo del momento en que se encuentre nuestra vida, nos comportaremos de una manera u otra.

Una vez más… necesidades, contratos… relaciones.

Quizás no te trató bien no por ser cabrón, sino porque no era su momento.

Quizás no hay una persona perfecta para Ti, ni para Ti, ni para Mí ni tampoco para Él. Quizás hay sólo… un momento perfecto.

Creo que de esto ya he hablado alguna vez.

Creo que tengo que pintarme las uñas porque se me está estropeando el esmalte, y siempre me doy cuenta delante del teclado.

Creo que hay muchos Tú que podrían ser para mi; un Yo que podría ser para muchos Tús; un Él para muchas Ellas y un Ella para muchos Ellos…

Creo que me apetece cambiar de colonia. Y si me apetece es porque es mi momento de hacerlo… Y sólo yo entiendo lo que es para mí una colonia nueva.

Sólo tienes que cruzarte en mi camino cuando sea mi momento de reconocerte.
Sólo tengo que cruzarme en tu camino cuando sea tu momento de reconocerme.

Y es que a veces, sólo vemos lo que queremos ver, cuando estamos preparados para verlo…

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cuando crees que me ves...


Hace tiempo que me planteo publicar esta entrada, así que, ¿por qué dejarlo para mañana?

Constantemente hay gente que llega a tu vida sin ningún motivo, que no te conoce de nada, que entra en tu mundo y dibuja lo que eres en base a lo que ve.

Es normal… cuando conoces a una persona, inevitablemente te llevas ciertas impresiones, juzgas, te creas ideas que luego serán ciertas o no, haces conjeturas sobre lo que fue o será su vida… y, la mayor parte de las veces, te equivocas.

Por aquí pasan cientos de ojos a la semana, que leen, que opinan, que sienten y comparten. No todos me conocen, de hecho, quienes me conocen son los menos.
Algunos entraron para quedarse, otros pasaron fugazmente por delante de mi puerta. Hubo quienes huyeron y quienes se detuvieron a descubrir lo que escondía.

Para mi un blog no es un cuaderno de bitácora, no es sacar a la luz cada una de mis opiniones o sentimientos, no es airear mi Yo, no es reflejar mi vida, no es explicaros mi mundo como un libro abierto…
Para mi un blog es entretenimiento, desahogo, relax, imparcialidad, comunicación, imaginación… y otras muchas cosas más.
Es crear un universo paralelo en el que puedo ser como yo quiera, decir lo que me dé la gana, ser correcta o no, caerte bien o parecerte gilipollas, proyectarte una imagen real o ficticia, hacerte creer que escribo para ti o que no lo hago… Para mi un blog no es nada más allá que un juego, un hobby, adoptar el rol que más me apetezca porque quiero, porque sí.

Un día empiezas a escribir cosas que te pasan, historias que te cuentan o momentos que ves, y resulta que la gente se siente identificada o disfruta leyendo y te pide más… y te animan a que te crees “uno de esos blogs que están tan de moda”.

Y así fue. Así empecé a inventar, a mezclar fantasía y realidad, sentimientos y papeles de personajes reales o no, reflexiones, tonterías, recuerdos, relatos, deseos, sinsentidos, coherencias (e incoherencias), vidas, mundos, sinfines…

Tú que me conoces sabes lo que hay de cierto a veces y si lo hay, intuyes lo que invento, sospechas cuando miento y me crees cuando exagero. 
Tu eres muchos “Tus”, y quizás ningún post vaya por Ti, ni por Ti, ni por Ti, y no… tampoco por Ti.

Sé hilar historias, sé entretenerme asumiendo roles que veo de cerca o sueño de lejos.

Disfruto. Disfruto cuando escribo. Disfruto cuando me lees y me dices que te gusta lo que lees. Disfruto cuando reflexionamos junt@s, cuando te aporto algo, por insignificante que sea.

Es… lo que es. Y ya está. No hay más. No es estúpido. No es un diario.
No os enseñaría mi vida jamás con tanta claridad a través de este cristal, de lo contrario… ¿qué me queda?

No soy lo que escribo. Soy... lo que soy.

lunes, 21 de mayo de 2012

Aquí o allí, en el norte o en el sur...


Cada vez que reviso borradores o encuentro algún tesoro me transporto a la isla en la que está escondido.
Este me trae a la mente tu imagen, sentado en aquellas escaleras de tu casita de Colchester, desayunando, o vigilando que no se quemara la tortilla de patata...
Las amistades se alejan, se enfrían... Nosotros ya estábamos lejos, pero siempre supimos que seguíamos ahí el uno para el otro.
A veces te echo de menos... 
Recuerda que aún tengo que dar el visto bueno a ese que elegiste y será tío de mis niños cuando seamos mayores...





Aquella mañana, sentado sobre la escalera sujetando un café hirviendo y un cigarro, se percató de que el mundo no había dejado de girar.

Fijó la vista en un punto y cerró los ojos. 
Nunca más volvería a abrirlos. 
No allí. No así.

Y siguió volando… hasta la mañana siguiente.

sábado, 19 de mayo de 2012

Someday...


Apenas sabía con certeza si lo que hacía era correcto, si los pasos que inventaba eran charcos o agujeros.

Volvió la cabeza, casi sin pensarlo.

Algún día...

...

Algún día.

jueves, 17 de mayo de 2012

A veces, cuando nadie mira...


-A veces te comportas como una cría…

-¡Y qué? ¿Y qué si digo tonterías? ¿Y qué si me fascinan las teorías de los niños de 4 años? ¿Y qué si me emocionan las pelis de Disney?

-No me refiero a eso, no es sólo eso… es… que no eres seria.

-¿Seria? ¿Que no soy seria? Define seria. 
¿No soy seria por pisar los charcos? ¿No soy seria por cruzar sin mirar? ¿Por no tomármelo todo a la tremenda? ¿Por tener siempre una sonrisa para alguien, aunque sea para quien me da cambio para sacar tabaco? ¿No soy seria por no vivir amargada y llevar la cara hasta el suelo como tú? Dime, ¿qué es ser serio? Dime, ¿por qué no soy seria?

-Da igual… déjalo. Es sólo que a veces te miro mientras lees, mientras sonríes cuando imaginas, mientras canturreas al maquillarte… y siento que no encajo en tu mundo de fantasía.

-¿Sabes? Yo no vivo en un mundo de fantasía porque crea que las libélulas son hadas y traen suerte. No vivo en un mundo de fantasía por ilusionarme con la cosa más pequeña. No vivo en un mundo de fantasía con toboganes de colores y en forma de arcoiris... 
Yo vivo en un mundo de papeleras azules y vallas que a veces ponen límites y barreras a los sueños, y la forma de decorar mi mundo es mía… 
Por supuesto que sé ser seria, ser “mayor”, ser adulta. Por supuesto que soy madura, y de sobra lo sabes. Por supuesto que sé tomar las decisiones adecuadas...
Sabes que no soy infantil. No me juzgues.

-No te juzgo, me pareces increíble, pero no creo que yo sea ni pueda ser como tú.

-No te confundas, yo no soy de ninguna manera, soy yo, no hay más. Punto. No se trata de ser o no ser, esa no es la cuestión, aunque Shakespeare se empeñara en hacer dudar tanto a Hamlet… 
Se trata de saber actuar en cada momento como corresponde, de saber qué modo debes activar. De ser serio cuando hay que serlo y divertido casi siempre. Se trata de no dejar que se duerma el niño que llevas dentro.

Será que no quiero crecer, o al menos no así. Será que pedí que me quitasen las cuatro muelas del juicio porque no quería tenerlo ni quería “ser mayor”. Será que no perdí el norte o que nunca lo tuve porque nací en el sur. Será que esto no es real. Será que lo que escribo tampoco lo es. Será lo que quieras que sea, pero al final es sólo que, a veces, cuando nadie mira, y sólo cuando nadie mira… también sé jugar a ser mayor.

lunes, 9 de abril de 2012

Paraguas amarillos

Puede que sea la primera vez en mucho tiempo que me cuesta enfrentarme a una hoja en blanco…
Quizás sea porque, como siempre, los pensamientos me apabullan el cerebro y no saben en qué forma salir…

Por lo general siempre fui de reírme a carcajadas pero también de llorar a mares… Hoy, ya no huele más a salitre.

A veces escribo cosas reales. Otras no.

Hay quien necesita estar triste para escribir, y hay quien necesita escribir para dormir. Hay quien escribe siempre, y hay quien no escribe nunca. Hay quien piensa horas y horas antes, hay quien borra la misma línea cientos de veces, y hay quien escribe sin pensar. Yo soy más de ese último tipo de personas: el que no piensa.
Siempre fui demasiado impulsiva y quizás eso se vea reflejado también aquí, como en la forma de conducir, ya sabréis por qué lo digo.

Desde que me subí al carro del Universo y el destino, desde que creo que hay algo que pone las cosas en su sitio y juega con los hilos que nos mueven, analizo menos las cosas, pero pienso que todo ocurre por una razón.
Yo no sé quién tiene la respuesta a todas mis preguntas, pero me encantaría que me enviara el libro guía.

En estos últimos meses he tomado decisiones que quería tomar, pero que han sido forzadas por circunstancias que se han ido dando en mi vida. Si no hubiese sido así, si no se hubiesen dado esas circunstancias, todos esos procesos se habrían retrasado, no habría tomado esas decisiones, y no habría hecho las cosas que quería hacer. 
¿Qué es eso? ¿Destino? Si alguien tiene la respuesta, que me cuente… Me fascinaría escuchar sus teorías.


Y cambiando de tercio y de botella, una persona que quiero mucho me dijo hace poco: “esas cosas hay que escucharlas”. Así que le hice caso y las escuché, les planté cara y las afronté. Como una valiente, porque no sé si os lo he contado, pero 2012 es mi “Año Valiente”.
Es el año en que he saltado, y, cuando no me he atrevido a saltar, ya se ha encargado alguien de empujarme (una vez más, ¿destino?). Es el año en que he valorado, en que no he sobrevalorado, el año en que he gritado, he reído, he llorado y no me he callado. El año valiente, sí. El Año Libélula.

No eras para mí, y no fui capaz de darme cuenta por mi misma, así que alguien tuvo que venir a despegarme de tu lado. Me empujaron, fuerte y lejos, pero el tiempo suavizaba y la brisa me acercaba. Seguías sin ser para mí, y yo seguía empeñada en que lo fueras. Y el problema era que tú, aun sabiéndolo, hacías lo mismo.

Cerré la puerta diez mil veces. Otras tantas lo hiciste tú. Pero nunca se sellaba.

Si me iba tú estirabas de la cuerda, aunque siempre lo negaste. No supimos liberarnos, pero ya no éramos medio y medio que sumaban uno, así que sin más, a la fuerza, algo vino que cerró la última rendija que quedaba en nuestra ventana… ¿Destino?

Yo no fui valiente, yo no me atreví… 2012 sí supo hacerlo por mi.

Hay personas que se confunden. Que confunden sinceridad con crueldad. Que confunden los principios y virtudes. Que confunden las buenas prácticas con la idílica teoría.
Ser buena persona no es ser la más sincera del mundo. Ser buena persona es “no doler”, decir las verdades con cuidado, de manera sutil, con miedo a hacer daño a ese que quisiste tanto tiempo, porque una persona importante, una persona a la que quieres, jamás, jamás, jamás, querrás hacerla llorar.

Hay formas y formas. Detalles que sobran. Palabras que hieren más y palabras que hieren menos.
Pero en mi nuevo pensamiento, en mi “carro del destino”, hay palabras que son jarros de agua fría, que espabilan, que despiertan, que giran el caleidoscopio.
Habrás hecho las cosas bien, a tu juicio, pero me doliste en el alma hasta el último momento, me rompiste en pedazos con cada adiós… porque lo que para algunos es ser sincero, para otros es ser cruel.

Y ahora sí lo digo, aunque a ti ya no te importe nada y para mí sea lo más importante en el mundo: me has liberado. Me he, me has, me han, nos hemos, o nos han… eso no lo sé, pero el fin es el mismo. Es dolor, pero es un dolor agridulce, esperanzador, vivo… Un dolor de los buenos, de los que cuando escuece curan.

Y lo que escribo será real o no. Habrá pasado o no. Será mi vida o quizás otra… pero lo que es cierto, lo que sí es cierto, es que hay gente que te hace “clic”, que cambia de color el cristal de tu ventana, haciendo que de repente, todos, todos los paraguas que pasan por la calle, se conviertan en amarillos.